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Tarde o temprano esos pequeños que hoy nos roban el sueño formarán su propia familia o emprenderán su propio camino, hay que formarlos para esa etapa y trabajar en nuestro corazón para ese desprendimiento físico y emocional.

Tengo la enorme bendición de ser mamá de tres hijos varones. Ha sido toda una aventura que he disfrutado al máximo y en camino he aprendido mucho sobre los hombres.

Cuando estamos entre mujeres, no falta la que hace expresiones de admiración cuando se entera que estoy rodeada de varones; algunas dicen ¡wow! qué bonito y otras dicen ¡wow! Pero su rostro no disimula el pobrecita, tantos hombres a su alrededor… Lo sé porque inmediatamente viene la siguiente pregunta: ¿no te hace falta la nena? O preguntan ¿y la nena cuándo? Inmediatamente contesto con mucha paz, gratitud en el corazón y una gran sonrisa (honesta) que realmente no me hace falta una nena, ¡he sido y soy muy feliz con mis boys! ¡Lo digo de verdad, no me ha hecho falta tener nenas ya que comprendí que Dios tiene propósitos más grandes y que sabe qué es lo mejor para mí! Mis varones fue lo mejor para mí.

Esas pláticas de mujeres estaban bien cuando los chicos eran pequeños, pero conforme fue pasando el tiempo y ellos se volvieron adolescentes guapos el comentario comenzó a cambiar. Resulta que ahora me dicen ¡vas a ser suegra tres veces! Wow! ¡Qué reto! ¡Todavía no soy suegra, pero tengo la convicción de llegar a ser una de las buenas!

El libro que me cambió la vida

Hace muchos años, cuando mis hijos estaban pequeños, llegó a mis manos un libro que me impactó desde el título: Preparándolo para otra mujer, escrito por Sheri Rose Shepperd. Ella narra una experiencia que tuvo con su hijo. Mientras veían a una pareja en la playa, el niño le dijo “un día me casaré contigo mamá”. Ella le tuvo que contestar que eso no sería así, que sí se casaría, pero no con ella, ¡en ese momento se dio cuenta que tendría que entregarlo a otra mujer! ¡Esta es una realidad que no podrás evitar si realmente deseas que tu hijo sea feliz!

Este libro me hizo comprender que mis hijos van a vivir más tiempo con otra mujer (su esposa) que conmigo, entonces es más sabio prepararlo para que se convierta en un excelente esposo, que sepa amar y cuidar a una mujer. Desde ese momento mi relación con ellos se llenó de propósito, entendí que debo mostrarles cómo somos las mujeres, cómo nos sentimos amadas y protegidas.

Antes de las nueras

Mi trabajo para llegar a ser una buena suegra comienza antes de que lleguen las nueras, con esa visión estoy levantando hombres honestos, trabajadores, que amen a Dios, que amen su casa, que sepan proteger y servir para que que se conviertan en esposos maravillosos. Así  comienza mi buena relación con las nueras, en dar lo mejor de mí para aportarles a ellos. El día que se casen y yo me convierta en suegra, comenzaremos una nueva etapa, donde ellos pondrán en práctica lo aprendido en casa y yo voy a disfrutar verlos felices, creciendo en su nueva familia.

Penny Rivera

Pastora, escritora, madre, fundadora de Pink Revolution, Movimiento Ilustra tu Fe y Mujer de Éxito. Desea ayudar a muchas personas a vivir una mejor en la tierra y asegurar un lugar en el cielo.

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