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Mi vida ha tenido altas y bajas que despertaron mi espíritu viajero que me llevó a descubrir el efecto catártico que produce viajar porque dan oportunidades para conocernos mejor, afrontar las debilidades y descubrir las fortalezas.

Soy seguidora de Ladrona de Frases y el recibir invitación para escribir una columna, me sentí halagada, pero también pensativa de por qué fue con el tema de los viajes que se dio la ocasión de expresarme; han habido tantos temas donde pude contar mi experiencia y es este el que me da la oportunidad de abrir mi corazón.

Menciono esto porque soy mamá de un joven con autismo, con su diagnóstico también nos dijeron lo que él no lograría o lo poco que esperaban de mi hijo a futuro; sin embargo, después de dedicación y trabajo intenso estamos desafiando los diagnósticos. El año pasado logró obtener su diploma de bachiller y sigue luchando por alcanzar sus metas. Como madre, la salud de mis hijos ha sido mi mayor reto, ya que mi segunda hija también padece una condición congénita que la obliga a tomar medicamento de por vida y requerir cuidados específicos.

Como mujer he experimentado la depresión profunda y ansiedad; debí superar mi ruptura matrimonial después de una relación de 19 años con el papá de mis hijos. Después de esto, decidí regresar a mi pueblo de origen junto a mis dos niños y así comenzar de cero nuevamente. En todos estos procesos he contado con el amor y apoyo incondicional de mis papás y hermanos. Mi adorado papá, un hombre maravilloso, mi confidente, mi pilar y ejemplo a seguir, falleció apenas hace 9 meses en plena pandemia, después de una lucha incansable de más de 3 años, ante un cáncer de páncreas.

Este preámbulo complejo es el “viaje de mi vida” que despertó mi espíritu viajero y cómo el visitar lugares nuevos me ha cambiado completamente. Disfruto mucho viajar, no importa si es cerca o lejos, con comodidades o no tantas, conocer diferentes lugares se ha convertido en catarsis para mí, en oportunidades para conocerme mejor, afrontar mis debilidades y descubrir mis fortalezas.

No perder la capacidad de asombro ante lo imponente y lo sencillo, aprender y compartir. No conozco ni he viajado mucho, apenas hace 4 años casi no lo hacía, fue una amiga, dueña de una agencia de viajes, quien me inició en esto y a partir del primer destino, mis aficiones y yo, ya no somos las mismas.

Salir de nuestra zona de confort nos hace sentirnos libres, independientes, maravillados, temerosos y también valientes; no necesitamos un pasaporte o un boleto de avión para vivir estas gratificantes experiencias, desde nuestro rinconcito y nuestro propio país podemos hacerlo.

Escucho y leo muchas frases de viajeros, la mayoría coinciden que al regresar de un viaje, ya no se regresa siendo el mismo y es cierto, en mi opinión volvemos más humildes, más agradecidas, más humanas.

Conocer otras ciudades, otras culturas y personas nos hacen admirarlas y al mismo tiempo valorar, apreciar y extrañar lo que nos pertenece o a donde pertenecemos.

Viajar en familia me ha permitido disfrutar a mis seres más queridos, fuera de lo cotidiano y acercarnos más. Me ha dado la oportunidad de afianzar amistades añejas y hacer nuevas que hoy son de mis más íntimos cariños. Se habla mucho del síndrome del viajero, creo que ya tengo algunos de sus signos, ya que, al regresar de un viaje, prácticamente ya estoy soñando y visualizando el próximo destino.

Esto me sirve de incentivo para muchas cosas, ahorrar es una, trabajar duro es otra, tener una ilusión que me motive a un futuro promisorio y a luchar por concretarlo.

La vida es un viaje, hay que viajar ligeros, con la mejor actitud y expectativas porque no sabemos en qué estación y cuándo tendremos que bajar.

Lucrecia María Caballeros Barragán

Mamá de Juan Carlos y Alessandra María. Odontóloga. Viajera novata en espera del próximo destino.

Lucrecia María Caballeros Barragán – who has written posts on Ladrona de frases.


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