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He aprendido que cada viaje te lleva a dos destinos simultáneamente: a un mundo nuevo y a encontrarte con tu alma, además te llena de felicidad y fortaleza. Conoce los 10 beneficios de viajar.

Creo que toda mujer debe experimentar por lo menos un viaje sola, con una amiga, con tu pareja y por su puesto con la familia. Cada uno te cambiará y renovará la mente, especialmente el que hagas sola. ¡Si logras subirte sin compañía descubrirás tu verdadera fuerza!

Entiendo que algunas no estarán de acuerdo, pero deberían intentarlo una vez para descartar mi argumento o darme la razón.

10 beneficios de viajar

Los viajes tienen un poder terapéutico, pero una vez que hagas el primero, es casi inminente que seas adicta a ellos y esa adrenalina te motivará a ejecutar acciones que te lleven al siguiente vuelo. Las viajeras aseguran que estos son algunos beneficios de viajar:

– Aprendes a vivir el momento.

– Te vuelves más optimista. Notas la belleza de las cosas pequeñas y también de las más grandes.

– Te relajas, aunque te cansas de otra manera.

– Te vuelves más agradecida.

– Cada viaje te lleva a la conclusión que hay mucho más por descubrir.

– Adquieres confianza en ti misma.

– Te planteas metas. Cada viaje te hace soñar en un nuevo destino.

– Resuelves problemas de manera ágil. Siempre hay imprevistos que te desafían.

– Regresas valorando un poco más tu entorno.

– Siempre aprendes algo nuevo.

También está aquello que no aparece en la foto ni se mete en la maleta, como encontrarnos a nosotras mismas, comprobar que sí podemos desenvolvernos lejos de nuestra zona de confort, que somos capaces de cerrar ciclos y llenarnos de fuerza para retomar metas.

Mis viajes

La primera vez en mi vida que me subí en un avión fue para a la ciudad de México – hasta ese momento nunca había tenido pasaporte– motivada por ver una exposición itinerante de impresionistas que se presentaba en Bellas Artes. Vi el anuncio en internet y pensé, es lo más cerca que estaré de una pintura original ¡tengo que ir!

Entre tanto museo que visité, las anchas calles que recorrí y el metro lleno en hora pico, caí en la cuenta de que podía sobrevivir a cualquier caos sentimental y nunca volví a ser la misma. Confieso que tuve ayuda de unas maravillosas amigas que siguen ocupando un lugar especial en mi corazón.

Mi segundo viaje fue con amigas y significó una revelación más intensa. Cuba, destino con más dosis de arte que de playa, me enseñó que podía caminar sin temor a que me arrebataran la cámara, ese respeto para quien llega antes en la fila del bus. En esa isla experimenté vivir en un país seguro.

Más adelante llegó la oportunidad del viaje de mis sueños, pues antes de recibir el curso de Historia del Arte del diversificado, ya anhelaba poner un pie en los museos de Europa. No sé cómo fui sola y aunque hubo instantes en los que me arrepentí, puedo decir que cumplí mi meta y la disfruté al máximo.

La aventura inició en Londres, ciudad que fue más de lo que soñé o vi en libros. Su dosis de arte moderno en el recién inaugurado Tate Modern, su cultura, la puntualidad de los ingleses y sus impecables estaciones de metro, transformaron mi mente.

En tren llegué a Paris, Venecia, Roma y sus jardines me conquistaron (esa vista espectacular de la cúpula de San Pedro es una parada que le recomiendo a todo el mundo). Afortunadamente me extravié en los museos más importantes de Madrid y Barcelona. En Salamanca disfruté los mejores dátiles que mi paladar ha probado.

Después me casé, llegaron mis hijas y mis viajes se concentraron en destinos llenos de parques de diversiones y acuarios, hasta que crecieron y pudimos introducirlas en la magia de los museos.

Es así como la parada más recurrente ha sido Nueva York, con sus museos y rascacielos siempre invita a un encuentro introspectivo, es un escenario para buscar metas personales, revisar la bucketlist y regresar inspirada.

Recordar mis aventuras me recuerda que ¡soy afortunada! Tengo millas de imágenes almacenadas en mi memoria que son más valiosas que un carro del año. No tengo inversión en joyas, mi tesoro está compuesto por historias de libros, música y esas fotos que he tomado con el corazón.

Atesoro tanto mis memorias que tengo que confesar que le temo a enfermedades como el Alzheimer y la demencia senil. Le he pedido a Dios que me lleve antes de quedarme sin recuerdos.

Viajar cada vez es más accesible, hay recursos y consejos para aprovechar todas las oportunidades, así que no pongas excusas para ir a ese lugar al que siempre has querido. ¡Sí se puede!

Marly Leonzo

Mujer, esposa y madre. Robadora de frases. En proceso de construcción. Amante de los viajes, buenos libros y museos.

Marly Leonzo – who has written posts on Ladrona de frases.


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