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Hoy, más que nunca cobra importancia ser pro mujer y no feminista que promueve una lucha por privilegios que limitan derechos ajenos, usando violencia destrucción, rebeldía y caos para comunicar una idea.

Es una realidad que las mujeres en el mundo entero aun enfrentan desafíos gigantes que las sitúan en planos de desigualdad y de vulnerabilidad que espejos como el feminismo actual no solucionarán, pues han caído en un extremo tan destructivo como el machismo, además, en su búsqueda de combatir el abuso de los hombres hacia las mujeres ha creado un algo más dañino.

 
El objetivo original del feminismo se ha perdido; ya no se lucha por la igualdad sino por privilegios absurdos que limitan derechos ajenos, usando violencia destrucción, rebeldía y caos para comunicar una idea; propone que para alcanzar el éxito profesional y personal se debe sacrificar, desde el vientre, a otro ser humano que comparte la misma sangre que yo, menospreciando aquello que nos hace únicas: la feminidad y la maternidad.


El feminismo actual también crea una guerra en contra de los hombres presentándolos como enemigos del sexo femenino, y por mis experiencias como hija, esposa y mamá estoy convencida de que hombres y mujeres somos complementarios, alcanzamos nuestro potencial al trabajar en equipo, lado a lado.

Es ante esta situación que cobra importancia ser pro mujer y no feminista. Una pro mujer reconoce que no hay mayor fortaleza que aquella que se encuentra en dentro de cada una, que sin importar las circunstancias dan lo mejor de sí mismas, que utilizan su debilidad para crear castillos de la nada, que están dispuestas a sacrificar su comodidad por la de su familia y que día a día construyen el verdadero feminismo haciendo de lo ordinario algo extraordinario. Una persona pro mujer también protege a las mujeres desde el vientre, a las más vulnerables y a quienes enfrentan una amenaza a la protección de sus derechos.

Si bien hay mucho camino que recorrer y causas que defender, la solución para contrarrestar el feminismo tóxico es la verdadera esencia de una mujer, la realización personal, familiar y profesional que encuentra su máximo esplendor con el toque único de la feminidad.

Hombres y mujeres podemos ser pro mujer y hacer de nuestro mundo un lugar que celebre la igualdad entre los sexos y promueva el respeto a la dignidad de las personas reconociendo las diferencias que nos hacen únicas y al mismo tiempo complementarias.

Astrid Ríos Marroquín

Tengo 29 años, soy esposa y mamá de dos niños, un bebé en el cielo y Santiago de nueve meses. Estudié derecho y actualmente trabajo en una asociación que promueve la familia y la defensa de las causas justas, aun cuando estas sean las más difíciles. Trabajar en el mundo pro vida me ha permitido conocer lo que está detrás de los mensajes atractivos del feminismo.

Astrid Ríos Marroquín – who has written posts on Ladrona de frases.


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