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Detrás de un fracaso matrimonial, Dios trabaja para que puedas escribir una historia de victoria.

¿Cómo resumes el momento que transformó tu vida en 600 palabras? Difícil, verdad, pero aquí va mi historia que empezó cuando mi exesposo decidió tomarse unas vacaciones… de mí. No sabía qué pasaba. Él sólo me dijo que se sentía ahogado, que necesitaba respirar y que se tenía que ir. Poco tiempo después me enteré de que no pasaba algo, pasaba alguien.

Él nunca tuvo el valor de aceptarlo. Esto fue hace 10 años y a la fecha lo niega. El shock fue mucho mayor cuando me enteré de lo que sucedía a través de una foto que ella amablemente subió a redes sociales, anunciando al mundo su amor, con mi esposo.

Cuando algo así pasa en tu vida, te cuestionas todo. Cuestionas todo de ti. Sientes una vergüenza muy grande. Piensas y repiensas en dónde fallaste, qué pudo haber sido tan malo para que él tomara esa elección. Además, está el juicio de la gente. Resulta que en nuestra sociedad si un hombre es infiel, siempre el juicio es contra la mujer. De plano porque ella era enojada, insoportable, etc.  Todo esto te hace cuestionar tu identidad.

Me repetían una y otra vez que guardara mi corazón, pero te confieso que no sabía cómo hacerlo. Me tocó vivir aventuras para escribir un libro, desde tener que sentarme en el mismo partido de béisbol que ella, durante cuatro horas, incluso en un par de ocasiones me llevé la sorpresa que venían en los mismos vuelos que yo. Dirigía mi mirada al cielo y le decía a Dios: ¿en serio?

En una oportunidad una persona me repitió la famosa frase: “guarde su corazón”, pero en esta ocasión agregó algo que nadie me había dicho antes: “Esto no tiene nada que ver con usted”. Entonces lo entendí. Los dos cometimos muchos errores –¡vaya si no!–. Sin embargo, ante esas situaciones, puedes escoger quedarte, trabajar juntos, transformar, edificar la relación o pelear eternamente. Pero ese día entendí que él hubiera escogido serme infiel no tenía nada que ver conmigo, eso tenía que ver con él.

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Esa fue una de las primeras lecciones que aprendí en un largo camino a través del cual Dios inició en mí un proceso de transformación, que continúa y continuará hasta el día que me llame a Su presencia. Reconocí mis faltas, mis errores, pedí perdón. Hice cambios en mi vida, pero entendí que los cambios no eran por él, no eran para que él regresara, eran por mí, porque yo me había deformado en el camino y no estaba ni cerca de ser la persona que estaba llamada a ser.

Un día le escribí un breve poema que iniciaba diciendo: Al perderte, me encontré a mí. Sí, me encontré con esa identidad que Dios había puesto en mí de la cual me había desconectado. Dios me prometió restauración y vaya si lo cumplió, me restauró. Me conectó con mi pasión, mi llamado y mi propósito.

Él no regresó y eso es lo de menos. Yo regresé a los brazos del Padre y eso es lo verdaderamente poderoso de esta historia que hoy te comparto. Hoy entiendo que los sí de Dios son perfectos y sus no, también lo son. Ese no fue lo que volteó mi corazón a Él y lo que transformó mi vida.

Si me hubieran dicho hace 10 años que mi ex no regresaría y yo hoy sería una mujer plena, llena de gozo y que estaría haciendo todo lo que hago, jamás lo hubiera creído, pero así es Dios. Él está trabajando detrás de cámaras para hacer que lo que el enemigo envió para destruirte se convierta en tu historia de victoria.

Ana Regina Toledo

Soy una hija consentida de Dios. Orgullosa mamá de Nicole y Andrés. Futura esposa. Hija de Pepo y Regina. Educadora, Executive, Life, and Business Coach, miembro del equipo de John Maxwell, Practitioner en PNL con especializaciones en tanatología, biodescodificación y kinesiología. Mi pasión es la transformación de vidas, poder compartir todo lo que ha transformado mi vida para que otros transformen la suya también.

Ana Regina Toledo – who has written posts on Ladrona de frases.


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