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No hay dieta mágica que nos haga entrar de inmediato en el vestido o pantalón favorito. Al contrario, algunas solo nos hacen acumular libras de peso y frustración.

En la búsqueda de vernos y sentirnos mejor, solemos culpar a la dieta, a la amiga que nos invitó al programa de pérdida de peso o al gimnasio de nuestro fracaso. Cuando la verdadera razón, por lo general, es que no estamos dispuestas a pagar el precio de hacer cambios y esforzarnos para lograrlos.

Como muchas mujeres, siempre quise bajar de peso y las veces que lo intenté busqué una dieta que en un par de meses pudiera resolver mis expectativas. En pocas semanas quería usar ese pantalón o esa blusa que tanto anhelaba. Tengo que reconocer que por años busqué muchas maneras de hacerlo ¡hasta acudí a la acupuntura y vaya si eso no duele! Al final, bajaba un par de libras que volvía a ganar en un abrir y cerrar de ojos. El rebote me llegaba más rápido de lo que imaginaba.

¿Será que todos los programas de pérdida de peso, nutricionistas y suplementos causan ese efecto rebote? ¿Será que algo debía cambiar en mí? Creo que pocas veces nos hacemos las preguntas adecuadas, no sé si alguna vez has pensado ¿por qué subí ese peso? ¿Qué me llevó a estar así? ¿Por qué quiero bajar de peso? ¿Cuál es mi motivo? ¿Cómo quiero sentirme conmigo misma?

Por mi propia experiencia, responder a esas preguntas me ayudó a tomar decisiones y descubrí que la clave es comenzar con el motivo correcto y atreverte a desaprender los malos hábitos y comenzar un camino hacia hábitos saludables. Jim Rhon expresó esta frase que me impactó “Si realmente quieres hacer algo, encontrarás un camino. Si no quieres, encontrarás una excusa”.

¿Qué es realmente el rebote? Una excusa que usamos para no enfrentarnos a nuestra propia realidad y evadirla, es tener miedo al fracaso, es creer que no seremos capaces.

El rebote es regresar a los viejos patrones de alimentación y sedentarismo que teníamos anteriormente. Es como tirar una pelota hacia la pared y esperar a que regrese. A veces regresa con más fuerza y el impacto es mayor. ¿Cómo evitarlo? Apuntando hacia algo más que un muro, lanzando los malos hábitos tan lejos, que jamás regresen.

Comenzar un cambio implica muchas cosas, entre ellas rodearte de personas que compartan contigo el mismo objetivo, hablar con tu familia y círculo cercano para que te apoye, hacer cambios de pensamiento, ponerte una meta y esforzarte cada día hasta lograrla.

Albert Einstein dijo una vez “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Hay que hacer cambios en la rutina, en nuestro estilo de vida, buscando siempre la salud y el bienestar.

Hace un año comencé un nuevo capítulo en mi vida, con ayuda de un grupo increíble que me ha retado a alcanzar mi mejor versión, a introducir nuevos hábitos, a tener resultados, a disfrutar el proceso. ¡Han caminado conmigo en esta aventura que hace 13 meses era solo un ideal y hoy es una realidad! Mi familia ha sido un pilar importante, que me ha apoyado desde el primer día.

Me siento feliz de compartir que tengo 22 libras menos y he ganado salud, energía y una vida nueva. Más que presumir, lo que quiero decirte es que lejos de las dietas mágicas hay una realidad que exigirá que hagas ciertos cambios para que puedas avanzar a las metas que te propongas y no son solo las físicas. Responde las preguntas y luego busca ayuda para que no acumules frustraciones ni libras adicionales ¡se puede!

Ingrid de Morales

Esposa de un hombre excepcional, mamá de Ana y Nico. Orientadora familiar, maestra y profesora especializada en problemas de aprendizaje. Dios, mi pilar y fuente de vida. Mujer aventurera que amo la vida y disfrutar cada momento de ella.

Ingrid de Morales – who has written posts on Ladrona de frases.


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