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El verdadero fracaso es hacer aquello que no te gusta, estar con quien no quieres y donde no debes, es rodearte de personas incorrectas, es vivir sin motivación ni visión.

Si pudiera enumerar las veces que me decepcioné, las veces que no alcancé lo que quise, cuando mi negocio no funcionó, el trabajo no era lo que esperaba, el matrimonio se rompió, me sentí mala hija, mala madre, perdí dinero, seres queridos, se alejaron supuestos amigos y me quedé sola…

Sí, muchas veces me quedé detenida en el fracaso, dejando a un lado los sueño, mis anhelos o aquello que estoy destinada a cumplir como parte de mi propósito.

Como emprendedora he fracasado en muchas áreas de negocio buscando trabajar por necesidad y no por lo que me gusta y me apasiona. He aprendido un sinfín de oficios, he trabajado en muchas áreas, hasta que encontré aquello que amo hacer. En el área personal, fracasé en mi matrimonio, no me avergüenza contarte que intentamos hasta el cansancio y por años hasta que después de tantos intentos nos propusimos trabajar para tener una relación exitosa.

Sin duda, como seres humanos tenemos miedo al qué dirán y a tomarnos el tiempo de alejarnos a pensar en lo que queremos y es frecuente que pasen por nuestra mente interrogantes como: qué pensarán si vuelvo a empezar, qué dirán si ahora cambio de carrera, de negocio o regreso con la misma persona.

Yo he aprendido que el verdadero fracaso es hacer aquello que no te gusta, estar con quien no quieres y donde no debes, es rodearte de personas incorrectas, es encontrarse sin rumbo, es no estar motivada o carecer de una visión.

En esos procesos que todas, tarde o temprano vivimos, se hace necesario analizar y profundizar en lo que deseamos alcanzar, tener claro hacia dónde queremos llegar, con quién queremos envejecer.

Por años tuve una visión muy clara, pero escuché a muchas personas decirme que mejor buscara un trabajo, que mi negocio no funcionaría. Y lo escuché tantas veces que terminé haciendo caso y me fui a buscar trabajo, al final no me sentía cómoda ni feliz y regresara a volver a creer por mi sueño hasta que decidí ya no desenfocarme. Mi perseverancia y terquedad finalmente me llevaron a cumplir mi visión. Ya son 14 años de trabajar en un medio que no fue muy amigable, pero entré para quedarme y hoy soy una mujer realizada, plena, feliz. Disfruto el tiempo con mis hijas, con mi pareja, con mi familia, ayudo a otras mujeres a levantarse y a que crean en sus capacidades y no dejen de luchar por sus sueños.

¿Cómo lo hice? Decidí examinar dónde y cómo fracasé. A partir de ese momento escribí mi visión, sueños y metas. Le hablé a Dios, le pedí que me guiara a alcanzar ese propósito y me puse en acción a formarme en mi visión, además decidí escuchar a las personas que tienen frutos en su vida que me han ayudado y han enriquecido mi vida. Para mí, cada día es un éxito, una oportunidad para alcanzar mi propósito, desafiándome a mí misma. Sí, aún hay fracasos, pero sé que cada día es un peldaño para avanzar.

La mejor arma que tienes para ser exitosa eres tú.

Helenna Suheyi

Alegre, emprendedora, apasionada, servicial, carismática, Hija, Madre y esposa. Amo ser parte del crecimiento de otros para verlos alcanzar sus metas.

Helenna Suheyi – who has written posts on Ladrona de frases.


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