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El perro es el mejor amigo del hombre. Su amor incondicional, lealtad inquebrantable y fidelidad le atribuyen tan alto honor, por eso cuando la amiga peluda se va deja un vacío en el corazón.

Turpa, quien con su amor, lealtad y protección incondicional conquistó nuestro corazón, fue una amiga peluda excepcional. Nació en el 2010 y desde que tenía seis semanas trajo alegría a nuestro hogar.

Su memoria era admirable. Desde hace 13 años vivo en el extranjero, pero en cada visita me recibía cordialmente, nunca se olvidaba de mí, siempre buscaba mi mano y se acercaba bastante para que yo pudiese acariciar su cabeza.

Era raza Pit bull, aunque casi todos los amigos que nos visitaban le temían, pronto descubrían su nobleza dulzura, amabilidad e inteligencia y se relajaban.

Mi memoria está llena de recuerdos. Por ejemplo, en el 2016 ganó una carrera canina e impuso un récord ante docenas de participantes. Fue emocionante recibir con ella ese galardón. Toda la familia tiene muchos recuerdos alegres que permanecerán en el corazón, siempre.

Turpa

Salir a caminar siempre fue su actividad favorita. Con solo escuchar el sonido de la correa saltaba de alegría. Turpa era nuestra consentida, así que la llevábamos a pasear muy seguido. Un día de abril de 2021, no quiso salir a caminar, notamos algo muy extraño ya que era lo que más disfrutaba hacer.

Rápidamente la llevamos al veterinario, quien recomendó vitaminas para los huesos, masajes y algunas pastillas para el dolor. Días después mejoró levemente, sin embargo, volvió a recaer. Después de muchos exámenes nos informaron que Turpa tenía un cáncer de huesos y aunque ella no demostraba dolor, la enfermedad iba a paralizar sus músculos y eventualmente morir.

Fue una noticia dolorosa, teníamos que tomar la decisión más difícil para evitarle más sufrimiento. Consultamos otro especialista queriendo escuchar noticias más alentadoras, pero lamentablemente solo confirmaron nuestro peor temor. Los últimos días compartimos hermosos tiempos, le dimos sus snacks favoritos y nos aseguramos de mostrarle todo nuestro amor. El momento más difícil llegó el 15 de mayo, el día que despedimos a nuestra mejor amiga peluda, nuestra amada Turpa.

El duelo por la pérdida de una mascota es muy doloroso, ellas son miembros de la familia. Se extraña todo de ellas, sus pasos, sus ladridos, incluso sus travesuras. El duelo se deja sentir en cada rincón y cada integrante de la familia, incluso hasta las otras mascotas perciben el vacío. Toby, quien era su mejor amigo y con quien compartieron desde cachorros, pasó unos días muy difíciles y su tristeza era evidente.

Si bien, la vida continúa, nos toca aprender a seguir sin la compañía de ese fiel amigo peludo, no obstante, hay que transitar el duelo y llorar todo lo que sea necesario.

Después de un mes, al recordar a Turpa se nos aprieta el corazón. En su honor, mi familia ha decidido iniciar un proceso de adopción de una mascota que fue rescatada por maltrato. Nos vemos pronto fiel amiga, nos abrazaremos y jugaremos de nuevo al otro lado del puente del arcoíris.

Recordemos que el amor que las mascotas nos brindan es inmensurable y sincero. Permitámonos amarlas en la misma intensidad.

Angie Samayoa Guzmán – who has written posts on Ladrona de frases.


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