¿Por qué nos cautiva tanto ese amor perfecto que vemos en series, libros o canciones, si ya sabemos que no existe?

En febrero hemos explorado muchas aristas del amor. A través de la pluma de nuestras columnistas descubrimos cómo el amor se presenta sirviendo al prójimo, a los hijos adoptivos, se prolonga hasta que la muerte llega y sobre todo enfatizamos ese amor hacia nosotras mismas…

El amor es una fuerza que nos eleva o nos estanca. Sí, nos eleva cuando es correspondido o nos impide crecer cuando no lo recibimos en la medida que lo necesitamos. Ese es el que encontramos en las películas, en las series, en los libros, en las canciones… Con ese lloramos, comemos chocolate y tomamos coca cola. ¿Por qué nos cautiva tanto ese amor perfecto, si ya sabemos que no existe?

Yo no olvido cómo me enganchó la novela de la escritora cubana @Zoe Valdez, Te di la vida entera (1996), que narra la historia de Cuca, una jovencita de 16 años que se enamora perdidamente de un hombre que desaparece por períodos largos y ella pasa toda su vida aferrada a serle fiel mientras saca adelante a su hija, son páginas llenas de boleros, esperanza y desencanto. Ahora que lo pienso, hace 23 años yo pasaba por ese mismo proceso de desencanto.

Amé la película The wife (2018), maravillosamente interpretada por Glenn Close que pone en perspectiva lo que el desamor propio puede propiciar. La esposa perfecta sacrifica sus sueños y ambiciones para mantener vivo su matrimonio, pero 40 años después llega su límite. Es loable que una mujer anteponga los sueños de otros a los propios, que sea capaz de renunciar a sí misma para que otros brillen, pero eso tarde o temprano pasa factura… No niego que es aplaudible que amemos de manera tan intensa, pero no se vale anularnos o borrarnos en el proceso si tenemos un propósito que hay que cumplir, hay descendientes qué marcar, inspirar y lanzar lejos a través de nuestro ejemplo.

Así que antes de poner los ojos en las desventuras de pareja, pongamos coco al nivel de nuestro amor propio que automáticamente nos exigirá reconciliarnos con el pasado, nos llevará a aceptar los errores que hemos cometido y a perdonar a quienes han dejado huellas en nuestra vida y esa misericordiosa también debe aplicarse a nosotras. Una mujer con una balanceada medida de amor propio no será capaz de conformarse con una vida a medias, ni sueños pequeños, mucho menos se limitará a recibir migajas, ni se dejará vencer en ninguna área de su vida y luchará por retener lo que ama. El amor propio no hace caso omiso de las señales ni exige forzar las piezas de nuestro rompecabezas, nos lleva a apreciar la soledad, encuentra el mejor volumen del silencio y cierra el círculo de la depre, el insomnio y la ansiedad.

No soy una profesional en la materia, quizá esté equivocada, por eso se vale acudir a especialistas para que nos den herramientas que nos permitan enamorarnos de esa mujer en la que nos hemos convertido.

Marly Leonzo

Mujer, esposa y madre.
Robadora de frases.
En proceso de construcción.
Amante de los viajes, buenos libros y museos.

Marly Leonzo – who has written posts on Ladrona de frases.


¿Te gustó? Compártelo en tus redes