Tiempo de lectura: 2 minutos

El hogar no es un lugar, son personas, y aunque hoy ya no vivo con él soy su hogar y él es el mío.

Jamás lo vi esforzándose solo por una casa, él construyó un hogar. Mi papá nos hizo hogar. Para dar con su casa te comparto una dirección, para dar con su hogar te lo presento a él mismo y el ambiente que genera. Así lo logró, su hogar fue el resultado de su ser.

Para dar con su casa te comparto una dirección, para dar con su hogar te lo presento a él mismo y el ambiente que genera. Así lo logró, su hogar fue el resultado de su ser. ¡Qué buen trabajo hizo! Estoy segura que cada uno de sus hijos -somos cinco- podemos expresar lo mismo. Ya nos heredó y en vida. Nos heredó hogar, eso que llevo dentro y nadie me roba. El hogar no es un lugar, son personas, y aunque hoy ya no vivo con él soy su hogar y él es el mío.

¡Qué cosa buena ha de ser ser padre que Dios quiso que lo llamemos así: Padre! Quiero con estas letras compartir contigo cómo la paternidad marcó mi vida, un hombre que a mi parecer, tomó este regalo de la vida con alegría, responsabilidad y dedicación: mi padre.

Nos saludaba con cosquillas y contaba chistes o bromas todo el tiempo. Esa expresión de su inteligencia, la astucia de su mente, ese sello divino, el buen humor. Disfrutaba cada momento, contemplaba la salida y la puesta del sol, los paisajes, la naturaleza, a las personas y la música. Facundo Cabral era su favorito y cantaba: “Este es un nuevo día, para empezar de nuevo, para cantar para reír para volver a ser feliz”. Pocas quejas, mucha gratitud. Disfrutaba las cosas pequeñas y las grandes. Su actitud siempre fue buena, con poco o mucho, lo vi disfrutar todo.

Jamás lo vi de brazos cruzados, el trabajo y esfuerzo lo antecedían. Escuché sus ideas y estrategias. Lo vi ganar y lo vi perder, pero jamás lo vi sin intentar, siempre luchó. Visitar su habitación era encontrarlo en su sillón o cama leyendo un nuevo libro, lo comentaba con emoción y cuando descubrió el internet descubrió un paraíso de información.

Pero sobre todo, me marcó su profunda espiritualidad. Lo vi servir constantemente, lleno de preguntas de Dios, lo vi cuestionar su fe y lo vi resolverla. Lo vi analizar, pero al final lo vi creer. Ahí está, aunque no lo entiende todo está cerquita de Dios.

Y así, la paternidad marcó mi vida. Un hombre entero, es decir íntegro. Seguramente tiene defectos, pero conocedor de la gracia de Dios, que todo lo que toca lo hace agradable. Así me enseñó que cerca del Padre se puede aprender a ser padre.

Espero que los hombres de hoy revindiquen este regalo que la vida les da, el ser padres, que sea vivido no solo con responsabilidad sino con agrado. Que no sea solo una carga, sino un deleite. Nuestra sociedad necesita hombres presentes e implicados, hombres que marquen la vida de sus hijos tanto como sus madres. Hombres que no solo den lecciones sino ejemplo. Llenos de buen discurso, de buenos consejos, pero antes de conducta coherente.

Espero que nuestra sociedad encuentre hombres dispuestos a construir hogares, así como el mío, a quien admiro, amo y agradezco profundamente la manera en que abrió mi corazón, mi mente y me dio identidad.

Soy un caos. Estudié diseño gráfico y en el camino descubrí que lo mío era comunicar de otras maneras. Tengo el regalo de los micrófonos en radio, llevo en eso 12 años así que terminó siendo mi profesión. No lo he resuelto todo, estoy descubriendo hasta dónde mi inquietud por expresar y comunicar, me llevarán.

Madys – who has written posts on Ladrona de frases.


¿Te gustó? Compártelo en tus redes