El Alzheimer me lo robó, cruel y lentamente… al principio sin ni siquiera estar consciente de qué se trataba. Atribuyéndoselo todo a esa personalidad tan artística y libre “espíritu de barrilete” como le llamaba.

Experto en narrar historias y contar malos chistes, capaz de entablar conversación aún con el poste de la luz, de dulce mirar, voz de galán de serie épica y sueños inquebrantables.

Les puedo también describir su humanidad, errores y falencias de las cuales estoy consciente pero prefiero no hacerlo. Pionero de muchas cosas, pero conquistador de pocas, aunque nunca poca cosa fue mi corazón. Hoy quiero hablar de su legado en mí. 

El amor por todo lo artístico y sublime… clara herencia de un señor de mundo, intrépido y creativo 24/7

A él le debo la seguridad en mí misma y el poco valor asignado al qué dirán, el verme linda todos los días frente al espejo y celebrar mi originalidad. Ese espejo me recuerda qué tanto me parezco a él, irónico que al final de la historia la más “estructurada” de sus hijos terminó siendo la más afín a su esencia.

El Alzheimer me lo robó, cruel y lentamente… al principio sin ni siquiera estar consciente de qué se trataba. Atribuyéndoselo todo a esa personalidad tan artística y libre “espíritu de barrilete” como le llamaba.

Al final, su mirada confusa tratando con toda el alma identificar en su cabeza aquellos a quienes su corazón amaba. Sintiéndose perdido y solo sin si quiera poder notar que nunca lo estuvo.

Elijo recordar cómo anduvo: siempre de la mano de mi madre, presentándola como “su novia” durante casi 50 años, “de punta en blanco”, oloroso y guapísimo siempre, como le decía su primo lejano “hoy en lugar de vestirte, te decoraste.” Con un corazón dispuesto a servir al prójimo, a abrir las puertas de su hogar y siendo siempre un espléndido anfitrión para el extranjero en Guatemala.

Los elepés de música -clásica, jazz, bossa nova, ópera, rock, etc.- sonando a todo volumen el sábado en la mañana. Disfrutar las películas con “maravillosa fotografía”, al amor por el teatro, el arte, los tacos, el picante en la comida, el turrón de alicante y las ciudades caóticas, el buscar ansiosamente la palabra correcta para hacerle honor a cada sentimiento e idea. Tan él… tan yo.

Y aunque su memoria haya fallado en las últimas décadas de su vida, su corazón de padre nunca lo hizo. Y hoy, honro su memoria y orgullosa celebro su legado diciendo: te amo Daddy, en tu memoria, feliz día del Padre. 

Mariela Paiz

Mai Paiz Valiente, intensa y en proceso de redescubrimiento. Perfectamente imperfecta. En búsqueda de una vida con propósito, un día a la vez. Más cómoda que nunca en esta piel. Amante del café, de una buena carcajada y con la maleta lista para cualquier viaje.

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