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Querido papá: no puedo creer que han pasado más de 12 años desde que te di un último abrazo, pero te siento tan cerca como si fuera ayer cuando corrí para darte un beso y decirte que te amaba.

Una vez más se acerca el día del padre y no puedo olvidar cómo corría para hacer una tarjeta o un regalo (de último momento), de esos que coleccionabas en tu escritorio. Como quisiera regresar el tiempo y celebrarte como te lo mereces. No puedo ocultar que te extraño más que nunca y que daría todo por tenerte a mi lado.

Hablo de ti todo el tiempo para que todos los que no pudieron conocerte sepan el gran hombre que fuiste. Mantengo mi cabeza en alto y siempre sonriendo al cielo para ti. Trato cada día de vivir los valores que me inculcaste, hacer las cosas que me enseñaste y dando amor como siempre te vi hacerlo; fuiste y siempre serás mi mejor maestro.

Me diste tanto papá y desearía haber tenido el tiempo de devolverte todo. Fuiste el mejor, trabajaste duro por nuestra familia, siempre el primero en despertarse y el último en acostarse. Gracias por nunca rendirte y enseñarme a levantarme no importando cuántas veces me caiga. Hiciste de mí una mujer fuerte e independiente, pero también una mujer que sabe pedir ayuda cuando la necesita. Gracias por enseñarme mi valor y a cuidar mi corazón, pues siempre me trataste como tu princesa, pero sobre todas las cosas ¡gracias! por enseñarme amar a Dios y a servirle con todo mi corazón, como vi que lo hacías tú.

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Me encanta encontrar esas cosas que me recuerdan a ti. Como el sabor de un buen café, el aroma de la tierra y un pastel de chocolate con chocolate bañado de chocolate, viendo una y otra vez nuestra película favorita. El mejor regalo que alguien me puede dar es encontrar tu sonrisa reflejada en mi rostro, porque me parezco a ti.

Una de las cosas que más disfruto es imaginar en mis sueños cómo serías hoy… intentaría cocinar tu comida favorita solo para complacerte. Sonrío al pensar en tu rostro el día que te dijera que me enamoré. Me imagino bailando contigo el día de mi boda, una de esas canciones románticas que tanto nos gustaban. Hubieras sido el abuelo más cariñoso del mundo y mis hijos te hubiera amado con todo su corazón. Te sueño de viejito, sentado afuera de la casa con mi mamá, tomando cafecito y comiendo pan.

Pero todos estos momentos aunque por un instante me provocan llorar, le agradezco a Dios porque el tiempo que te tuve te disfruté al máximo. Mis historias favoritas son las que tuve a tu lado. Creo que una de las cosas que más extraño, es esta manera tan especial que tenías de detener mi mundo con uno de tus abrazos. He aprendido algo con el paso del tiempo y es que siempre te voy a necesitar pero aunque ya no te tenga aquí, vives en mi corazón. Eres y serás siempre mi primer amor. Besos al cielo. Tu Isa.

María Isabel Ardavin

Huehueteca, diseñadora gráfica, fanática de las películas y amante del buen café. Apasionada por servir. Hija consentida y amada de Dios.

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