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No caigamos en discursos populares de victimización, de odio o envidia, reconozcamos que somos mujeres fuertes y valientes, capaces de hacer maravillas en nuestra sociedad.

Primera obra. Se abre el telón y sale una feminista semi desnuda gritando “muerte al macho”, lleva un cartel púrpura donde se lee: “el machismo mata”. Se cierra el telón, fin de la obra.

Segunda obra. Se abre el telón, sale una mujer bien vestida, con un brillo radiante en su rostro, acompañada de su familia, sin gritos, solo con una sonrisa. A su esposo, sus hijos, sus hermanos, padres y abuelos les brillan los ojos al verla, es ella: ¡la mujer maravilla!

El auditorio se levanta en gozo y aplausos, la gente sonríe y abraza a la mujer maravilla de sus vidas. Se cierra el telón, fin de la obra.

Así debe ser la celebración del Día de la mujer, un día donde prevalezca la paz, la felicidad y el cariño, no la confrontación ni el odio.

¿Qué significa el Día de la mujer?

El día para sentirnos orgullosas de nosotras mismas se ha convertido en marchas de color púrpura que no solo no nos representan, también confunden el sentir de lo que representa ser mujer. Es preciso que no permitamos que una minoría con una narrativa irracional nos robe un día de orgullo, debemos cambiar la narrativa y celebrémonos.

La mujeres es emotiva, creativa, que puede llegar a amar más de lo que se ama a sí misma, que da vida y la daría por aquellos que ama. Protege, alienta, fortalece. Se puede volver la mejor amiga, aliada y mano derecha. Vuelve posible lo que parece imposible, es una combinacion de delicadeza y valentía; resiliencia, eso es la mujer, resiliente.

Pienso que la palabra resiliente describe a una mujer, pues el término se refiere a la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido. Una mujer resiliente entiende que es arquiteca de su propia alegría y su propio destino.

Las mujeres por naturaleza somos guerreras y valientes, sabemos no solo salir de la adversidad también ayudar a otros a hacerlo, por eso me cuesta aceptar que algunas utilicen una narrativa de victimización, culpen a los hombres por los obstáculos de su vida, promuevan la muerte de los no nacidos y traten de eliminar aquello que nos hace únicas y diferentes.

Parece que algo no está bien. Este es el mejor momento para pensar cómo queremos educar a nuestras hijas. Yo quiero tener la oportunidad de educar a mis hijas para ser mujeres de bien, fuertes, valientes, valerosas y sobre todo resilientes. Que sepan que la vida es dura, muy dura, pero Dios nos ha dado todas las herramientas para sacarnos de las adversidades que enfrentemos en el camino, que nos dará las fuerzas sobrenaturales para luchar por una vida digna, bendecida y en paz. Dios jamás dijo que la vida sería fácil, y que otras personas no nos harían daño, pero nos prometió estar siempre de nuestro lado, apoyándonos en cada batalla, para salir más fortalecidas que antes.

Por eso, mujeres, pensemos en quiénes somos y quiénes queremos ser. Sepamos que el camino a la plenitud es difícil, pero Dios nunca abandona a sus hijas. Dios sabe que si hacemos las cosas bien, cosas buenas resultarán. No caigamos en discursos populares de victimización, de odio o envidia, ese espíritu negativo no nos llevará a ningún lado, nos dejará estancadas en un mar de amarguras y guerras internas.

Para salir adelante, aprendamos a perdonar y a pedir perdón, seamos resilientes, esa mujer maravilla que vuelve posible lo que todos llaman imposible, quien lucha por lo correcto sin perder la delicadeza femenina que puede inspirar a otras a hacer lo mismo.

Celebremos ser mujeres y femeninas. ¡Feliz día a cada mujer maravilla!

Crista Salazar

Tengo 29 años de edad. Pertenezco al movimiento cívico Guatemala Inmortal, creo profundamente en los valores cristianos conservadores, en la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada. Estoy convencida del rol extraordinario que tenemos las mujeres, pero el feminismo actual no es el camino. Disfruto cocinar y maquillar. Espero algún día formar una familia, en la que pueda enseñarle a mis hijos a amar a su país así como me enseñaron a mí.

Crista Salazar – who has written posts on Ladrona de frases.


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