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En medio de la incertidumbre que hoy vivimos las madres hacen un trabajo excepcional al moldear el corazón de sus hijos y llenarlos de ánimo. Su herencia es invaluable «.

Allá por 1983 leí en una revista sobre la herencia que una madre deja, no siempre es en efectivo o en propiedades, pero su herencia lo es todo, dura para siempre, no tiene desperdicio, no se pierde con nada,  la herencia de una madre: se lleva en el corazón por el tiempo que vivamos…

Dicho artículo narraba la historia de una madre que tenía cáncer y al fallecer, a sus 45 años, le deja a cada uno de sus tres hijos, un último mensaje plasmado en una carta que les fue entregada antes del sepelio.

La del hijo mayor, quien ya trabajaba y vivía por su cuenta, decía parafraseando: esta carta es sólo para tus ojos y por eso puedo afirmar que tú siempre fuiste mi preferido. Fuiste el primer milagro que alentó dentro de mí, el primer atisbo que tuve sobre mi inmortalidad, mi trascendencia. Estuviste con nosotros en los años de mayor escasez, gracias a ti, había risas en medio de la pobreza, calor cuando hacía frío, tenerte nos hacía sentir exitosos a pesar de tanto fracaso. Fuiste un modelo original, el primero en hacer todo. Debiste sufrir por nuestra inexperiencia, pero te dedicamos a cambio nuestra paciencia, energías y juventud; gozaste de lo mejor que podíamos ofrecer. No dudes que fuiste deseado y amado. Mamá

El segundo hijo tocaba en su bolsillo del saco, la carta que le dejó su madre, como abrazando estas palabras: tal vez ya lo sospechabas, pero de todas formas te lo diré: siempre fuiste mi preferido. ¡Siempre he admirado tu fortaleza, tu vehemencia, tu independencia y tu impulsividad! Tuviste que conformarte con libros y cuadernos rayados, ropa usada de tu hermano y el hecho de que nunca fuiste el primero en hacer algo, pero tú lo superaste todo. Gracias a ti nos relajamos, te gozamos y comprendimos que no pasa nada si el perro te lame, que no morirías si no duermes una siesta, que salir con botas y capa a tocar la lluvia no te enfermaría. Compartiste con nosotros nuestros años de mayor ambición, cuando las prioridades y valores pueden confundirse, tú nos regresabas a la senda correcta. Con tu llegada no teníamos ni 20 centavos en un pantalón, ni una cuenta bancaria, no podíamos salir el fin de semana, pero nos salvaste del aburrimiento y nos estimulaste cada día con tu alegría de vivir. Nos enseñaste el significado de perseverancia y fe y por todo esto fuiste muy amado. Mamá.

El tercer hijo, un chico de 13 años, sentía pena por sus hermanos porque no conocían un secreto que guardaría por siempre, el que su mamá le había revelado solo a él antes del sepelio, a través de una carta que decía: se supone que una madre no debe tener favoritos, pero tú siempre lo fuiste para mí. Llegaste cuando sentíamos que se nos iba la juventud, con tu llegada vimos que ¡aun teníamos mucho para dar! Por ti, aligeramos el paso, nos pintamos el pelo, la espalda se enderezó, la vista se nos aclaró. Fuiste la última oportunidad de disfrutar un milagro divino, recobramos el buen humor y con tu llegada hicimos conciencia de algo que nunca habíamos imaginado: nuestra posible muerte. Heredaste juguetes rotos, otros que no caminaban, comidas light, presenciaste nuestra crisis de edad y tu libro de “recuerdo del bebé” no tiene nada escrito. Contigo hicimos de lado normas y decidimos experimentar qué es ser niño. De esto surgió un amor indescriptible. Te he amado por tantas virtudes; tu paciencia, tu compasión, tu sentido práctico, pero sobre todo por llevar prendar usadas con tanto orgullo. Has sido la culminación y has sido muy amado. Mamá

Mientras estaban en el sepelio, las personas murmuraban: “pobres muchachos, ¡se quedaron huérfanos y la enfermedad de su mamá acabó con todo lo que tenían”!No les dejó nada!”

Los asistentes nunca supieron de las cartas y nadie puede negar que la herencia que una madre deja, se lleva en el corazón por el tiempo que vivamos…

Ella no deja nada… pero deja todo

Nicté Leoni

Terapeuta matrimonial y familiar Esposa y madre. Encantada de admirar la vida y sorprenderme con lo que Dios pone en mi camino.

Nicté Leoni – who has written posts on Ladrona de frases.


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