Tiempo de lectura: 2 minutos

A pocos días del conteo regresivo, llegó el momento en el que debemos tomarnos una pausa para ver, analizar y agradecer.

Estamos a punto de terminar un año tan atípico, sin duda para nadie ha sido el tiempo que esperaba o planeaba cuando dijo ¡feliz año nuevo! hace apenas 12 meses atrás.

Has notado que hay personas que tienen esa capacidad de ver lo bueno en toda situación, que contagian con su positivismo, sin embargo, yo estoy en el grupo de seres humanos que cada día está en la búsqueda de esa dosis en las cosas cotidianas, soy de las que vive con el deseo de que su corazón sea transformado y refleje gratitud, no es nada mecánico sino intencional.

El 2020 fue para mí un año de transformación, que me permitió aprender a priorizar. En los diferentes roles que llevo a cabo, fui retada a desempeñarlos y cumplirlos con excelencia, pero compartiendo el mismo tiempo y espacio fue una aventura campal. Como esposa y mamá decidí centrarme en hacer lo importante y sobre todo disfrutarlo. Pude ver cuánto me gusta estar en casa con los míos, además confirmé que tengo un esposo con quien hago el mejor equipo del mundo, aunque hubo días realmente locos. También acepté que el tiempo pasa tan rápido que cada minuto quiero gozarme más a mis hijas y a mi familia. Por primera vez descubrí lo que significaba no correr de un lado a otro ¡pude estar consciente de lo que me había perdido! y tuve tiempo para ordenar mi corazón.

Definitivamente ha sido un aprendizaje y recordatorio de que somos vulnerables y frágiles, que la vida es un instante y que nuestros verdaderos tesoros son las personas a quienes amamos y nos aman. He visto cómo la creatividad ha sido la protagonista en muchos hogares y negocios. Observé banderas blancas que ondeaban en la calle mientras manejábamos, pero así mismo he visto muchos corazones generosos lograr multiplicar y hacer vida la frase donde comen dos comen tres.

Creo que es relevante que en medio de nuestro aprendizaje no perdamos la oportunidad de ser empáticas. Abramos los ojos y el corazón para ver que hay familias que perdieron mucho: seres humanos (familia y amigos) y otras se quedaron sin el trabajo que llevaba el pan a su mesa. Tú y yo podríamos propiciar que en medio de su situación encuentren un ancla de agradecimiento que sea el motor que los llene de esperanza para ese nuevo año. Me gusta pensar que nuestras acciones pueden sostener a esas familias y llenarlas de fe.

Toma un minuto, respira, revisa dentro de ti y descubrirás más de una razón por la cual podrás dar gracias y así dar un paso más hacia el camino que te lleva a una mejor versión de ti misma, lo hermoso es que en medio de este camino tenemos la oportunidad de levantar los brazos de alguien más.

El conteo regresivo ha iniciado, me gusta imaginar que con cada año recibo un libro con páginas en blanco, ¿qué vas a escribir en él? ¡En este año nuevo luchemos por marcar la diferencia, por hacerlo mejor! Con este texto quiero invitarte a ser portadora de esperanza y un canal de bendición que convierta el agradecimiento en acciones que marquen el corazón de las personas que cada día emprenden este recorrido que se llama vida.

Mi deseo para el 2021 es que esté lleno del amor de Dios, de abrazos a los que amamos, de momentos atesorados, de buenos días vividos ¡realmente vividos!

Johanna de Ubico

Perfectamente imperfecta, en proceso de encontrar mi mejor versión. Esposa de un hombre maravilloso, que además es mi mejor amigo. Mamá de dos niñas que llenan mis días de fe, alegría, amor, energía y mucho movimiento, y de un ángel en el cielo que espero abrazar un día.

Johanna de Ubico – who has written posts on Ladrona de frases.


¿Te gustó? Compártelo en tus redes