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Este diciembre tan diferente ¡todas tenemos algo que sanar!

Vamos a regresar en el tiempo a diciembre de 2019, estamos en las celebraciones de fin de año, inicia ese clima que nos hace tener más cálido nuestro hogar; es el mes más esperado y el que pasa más rápido. Tenemos tantos compromisos y reuniones que saltamos de uno a otro, no queremos perdernos nada.

Llegamos al último día del año y estamos tan agradecidos por estar los que estamos, extrañamos a los ausentes, celebramos, brindamos, viene la cuenta regresiva en segundos y comienza uno más. Todos desde nuestro corazón pedimos por nuestros nuevos sueños, por los planes, recibimos con mucha emoción el inicio de otra década y sentimos nostalgia por el final que termina.

Muchos proyectos y esperanza. No falta en nuestro pensamiento la famosa frase “este año que viene ¡sí!”, y entonces empezamos una nueva aventura con la rutina de siempre, sabemos de una fecha para iniciar a trabajar, otra para el inicio de clases, otra para los planes de Semana Santa y de pronto el día trece del tercer mes todo cambia y la palabra pandemia – que escuchábamos a kilómetros de distancia-, se vuelve en el pan de cada día para nosotras y nuestras familias; no me detendré mucho aquí porque cada una sabe y conoce muy bien lo que ha sido y ha representado este tiempo.

Ahora viajemos al futuro y estamos hoy leyendo estas líneas y pensamos ¿qué nos dejarán estos 366 días?  Un año que parecía tan prometedor para iniciar o comenzar de nuevo, ¿de qué manera nos deja? Piensa en una palabra para definir tus sentimientos, podrán venir a tu mente términos como resiliencia, cambio, sorpresa, reinicio, agradecimiento, tristeza, duelo, dolor, pérdidas, encierro, muerte, desastre, caos, y podemos tener muchas más.  El punto aquí es identificar esos sentimientos de este año y colocar una palabra para decir adiós y colocar sobre ella los términos para trabajar y avanzar. Todas tenemos algo que sanar en estas fechas, ya que estamos viviendo un diciembre muy diferente, como nunca lo habíamos vivido, pues ahora ya no podemos actuar con esa seguridad de vida y bienestar como la de los otros años.

Las fiestas han tenido un matiz distinto, en muchos hogares hay un lugar vacío y una despedida inconclusa, pero existe la esperanza que el espíritu de la Navidad llegue con fe para recordar que todo pasa y nada es para siempre.

Si sientes que nos dejó duelo, tristeza, desesperanza, pérdidas materiales y de seres queridos, si hay dolor, si hay enojo, debemos sentir y agradecer a la vida para avanzar. Si nos dejó cambios, reinicio de muchas cosas, a ser resilientes, empáticas, a valorar la vida, a transformarnos, a construir nuevas bases, a reinventar, a ser creativas, si nos deja todo o nos deja nada, el consejo es sentirlo para poder salir de nuevo a la luz.

Aprovechemos estos últimos días de este 2020 para conectarnos con nuestro interior y agradecer que aprendimos a vivir el segundo, el minuto, la hora y el día a la vez, que aprendimos también a valorar y atesorar los momentos especiales, aprendimos a reconocer que primero son las cosas más importantes y aprendimos a soltar las riendas y entregárselas a Dios. Con esta actitud estaremos preparadas para despedir estos 366 días que ya se van y volvemos a empezar.

Lyli López

Soy amante de las artes y la naturaleza. Madre de dos hijos, emprendedora, asesora de comunicación estratégica. Escritora de la vida para dar testimonio de superación personal y de cambio. “Porque creamos historias… construimos memorias… Somos el puente entre la imaginación y la realidad por eso somos…así nos llaman…escritores”

Lyli López – who has written posts on Ladrona de frases.


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