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Procuremos abrazar a quienes necesitan tiempo para resucitar la esperanza en un nuevo año.

Cada una tiene su propia opinión del año que termina. Para muchas fue un tiempo de retos, donde los cambios motivaron cosas positivas dentro de sí mismas, otras simplemente se pusieron en modo automático para salir ilesas, algunas lo consideran un año de pérdidas…

Yo, he estado postergando calificar mi 2020, primero, porque los cambios no dejaron de llegar – sutil y bruscamente – y segundo, porque esperaba aterrizar todas las sensaciones hasta el final. Soy una persona que disfruta planificar, organizar y marcar un rumbo mental de mis días, los meses y por lo tanto del año. Aunque me adapto muy bien a los cambios, trato de tener una ruta general de todo mi mundo y por eso me permití entender que los cortos circuitos podían ser parte del paisaje de esta temporada.

No sé si es políticamente aceptable reconocer que el 2020 me llevó a decir muchos “no quiero”, repetí muchas veces “tengo miedo”, desconocía el poder liberador del “ya no aguanto” y del “estoy agotada” hasta que las dije muchas veces, pero mientras estas contundentes expresiones salían de mi boca no noté que le abrían el camino al “me siento libre”.

No fue fácil ver que mis prioridades estaban un poco desequilibradas y que tuve que alejarme mucho para ver las cosas de cerca, así como el efecto macro de los lentes fotográficos, necesité tiempo para enfocar adecuadamente y ver desde otra perspectiva mi vida. En resumen, el 2020 puso mi vida de cabeza, reveló lo desatendida que tenía aquello que realmente es importante. La pandemia aceleró algo que, tarde o temprano, saldría a luz… Tuve que ser honesta para reconocer mi responsabilidad: cedí mis espacios y extendí mis límites, ahora me corresponde redefinirlos.

Lo bueno es que nunca es tarde, tengo vida y conciencia para volver a empezar ¡Soy una mujer afortunada! Sí, en medio de este caos lo más importante sigue ahí: la familia, las amistades adecuadas – esas que olvidan las promesas incumplidas, que perdonan las omisiones y que ven más allá del momento –. Con este equipo ya puedo decir ¡que se venga el 2021! Donde espero estar más alerta y ser más intencional para no volver a vivir en automático.

Tengo muchos sueños y metas, pero sobre todo tengo la necesidad de vivir agradecida, de no dar nada por sentado, de no asumir que todo seguirá esperando, ahora entiendo que el tiempo no me pertenece y que la vida es muy corta, por lo tanto, cada instante cuenta.

Emily Dickinson decía “que el para siempre está compuesto de ahoras”, anhelo que esa frase tenga sentido diariamente, quiero tener la mejor foto al final del día vivido. Muchas veces (usualmente en viajes) cuando descubro un lugar lindo, algo muy curioso, un hermoso atardecer o paisaje inusual trato de tomar una foto con mi memoria, a veces también con mi celular incluso la subo a mis redes, pero la verdad es que mis mejores imágenes no están en exhibición, solo en mis recuerdos y aparecen al final del día. Ojalá podamos tener el corazón abierto para encontrar lo mejor del 2021 y no nos perdamos lo que verdaderamente importa.

“La vida es lo que pasa cuando estás ocupado haciendo otros planes”.

John Lennon

Mujer, esposa y madre. Robadora de frases. En proceso de construcción. Amante de los viajes, buenos libros y museos.

Marly Leonzo – who has written posts on Ladrona de frases.


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