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¡Un solo encuentro con ese libro bastó para cambiarlo todo!

Algunos días de mi vida me he descubierto en un camino unidireccional, a veces no comprendo cuál es la vía correcta y otras me ha tocado estar en una ruta sin fin, en la cual de repente, de un “somplón” me cuestiono ¿cuál es el significado de mi vida? ¿esto debe tener sentido? ¿cuál es la misión para llegar al camino correcto?

Evidentemente es natural, en ese espacio de tiempo, cuestionar cuál es el ruta que hay que seguir en esta vida. ¿Qué sería nuestra existencia sin un poco de confusión? La respuesta fue muy clara cuando empecé a leer un libro que me ayudó a encontrar un camino con una sola un sola dirección o unidireccional. ¡Mi primer encuentro con aquel libro lo cambió todo!

Me ubiqué en una calle de una a foto que tengo en casa, una calle larga que a los turistas les encanta recorrer en San Francisco California. Es la calle Lombard, su atractivo es lo empinada que está. Siempre fue muy peligrosa y protagonista de múltiples accidentes de vehículos que viajaban en ambas rutas, hasta hace más o menos cien años, cuando la transformaron en una calle de una sola vía, sin embargo, conservaron el detalle de zigzag, propia del diseño original.

¿Alguna vez te has sentido en una calle unidireccional, cuesta abajo en forma de zigzag?  Yo he tenido esa sensación múltiples ocasiones. Pero, finalmente encontré una manera de ponerme de pie y tomar el camino correcto, ese en el que puedo ver la luz. Es la ruta que me lleva a ver las cosas maravillosas que tengo alrededor de mi vida: mi familia y mi Padre Celestial.

Hubo ocasiones en las que deseé que en un abrir y cerrar de ojos, todas esas situaciones que me causaron aflicción, tristeza y preocupación, desaparecieran mágicamente. Tengo que confesar que intenté tomar el control total de mi vida, de mis problemas, quise ser una heroína con capacidades para resolverlo todo, pero al final me sentí imperfecta, humana e incapaz. Tuve que entender que no siempre tendremos las fuerzas para combatir y vencer esas aflicciones. Así fue como aprendí que no soy yo la que tiene el control de mi vida, sino Dios.

Imagina estos escenarios. Si tu casa está en llamas ¿a quién llamas? ¿a los bomberos o a la policía? Pero si tu casa ha sido saqueada, ¿a quién llamas? ¿A la policía o un médico? Creo que estos burdos ejemplos ilustran lo que aprendí en esas etapas de mi vida llenas de zigzag: llamar al especialista, ponerte en contacto con nuestro Padre Celestial, el experto para las situaciones de emergencia.

Aunque he leído otros libros, que también he disfrutado muchísimo, no pude evitar escoger el que me cambió la vida. El libro se llama 52 semanas con Jesús, escrito por James Merrit, es un viaje para conocerse a uno mismo y descubrir a Dios íntimamente. El mismo autor explica que en esa lectura uno se puede encontrar con el transformador, la respuesta, el hacedor de milagros, el narrador de historias, el Maestro, el servidor, el líder y el vencedor. Para mí fue la fuente que le dio una dirección a mi vida.

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Brenda Cruz de Sandoval – who has written posts on Ladrona de frases.


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