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No se puede afirmar que una sea mejor que otra, depende de las circunstancias y especialmente de lo que cada estudiante necesite y en dónde encuentre mejores oportunidades para desarrollarse.

Como todo en la vida, las cosas no son necesariamente blanco o negro, hay una gama de grises entre ambos colores. Y con ello me refiero a que hablar de homeschool versus escuela convencional, tiene sus grises. No se puede afirmar que una sea mejor que otra, esto depende de diversas circunstancias y especialmente de lo que cada estudiante necesite y en dónde encuentre mejores oportunidades para desarrollarse.

Hoy, el tema cobra importancia pues ante la pandemia del Coronavirus y lo incierto de su duración, varios padres se plantean el homeschool como una alternativa. La situación de salud, obligó a los padres y los estudiantes a vivir la experiencia de aprendizaje en casa, que es necesario decir, no es una réplica de la propuesta de homeschool, aunque tengan algunos elementos comunes. Inicialmente, porque optar por esta alternativa es una decisión voluntaria de los padres. Además, las experiencias de aprendizaje desde esta modalidad educativa son creadas bajo otra dinámica y metodología que implica, flexibilidad horaria y curricular, padres asumiendo el papel de mediadores o guías, por mencionar algunas de sus características.

La actual experiencia de aprendizaje en casa, carece de dichas características y se trata del modelo escolar trasladado a la virtualidad, donde, aun cuando se requiera de la supervisión de los padres, los docentes siguen siendo los responsables de los aprendizajes y su evaluación.

Independientemente de las similitudes y diferencias entre el actual “aprendiendo en casa” y la modalidad de “homeschool”, los padres han tenido la oportunidad ya por varios meses de vivir la experiencia de los hijos estudiando desde la casa y los retos y desafíos que esto ha implicado. El análisis de esta experiencia es un primer aspecto que los padres deben considerar para valorar la opción de continuar de esta manera la educación de los hijos. Por ejemplo, revisar si en casa se cuenta con las condiciones físicas y especialmente emocionales para crear el escenario de bienestar que todo aprendizaje requiere y mantenerlo ya no temporal, sino permanentemente. ¿Disponemos de tiempo para acompañar a los hijos, especialmente los más pequeños? ¿Podremos asegurar una interacción y comunicación adecuada con ellos para acompañar su proceso de aprendizaje, tareas y otras actividades requeridas?

Los centros educativos para el año 2021 y ante la situación de salud, se verán obligados a diseñar diversas modalidades para que los padres tengan opciones de escoger: educación totalmente virtual, en casa, como hasta ahora; semipresencial, alternando días de asistencia al centro educativo y días en casa y totalmente presencial, como tradicionalmente ha sido.  Probablemente sean más los centros educativos que ofrezcan la modalidad homeschool que como ya se mencionó, tiene sus características particulares. Así que sin duda, habrán diversas opciones, lo cual es bueno.

Particularmente sugiero, ante estas opciones, valorar como un aspecto importante, el proceso de socialización.  Claro está que este proceso trasciende las aulas y que el hecho de estudiar por homeschool no significa que el desarrollo social de los estudiantes se vea afectado, pues los niños y jóvenes siempre estarán interactuando con otras personas y en diferentes espacios. Sin embargo, especialmente para quienes han vivido la experiencia de escuela convencional, este sin duda, es un aspecto de importancia.

Personalmente, valoro el hecho de que mis hijos puedan compartir de manera natural y espontánea, físicamente, con otros estudiantes, todo tipo de experiencias. También, conocer los diversos puntos de vista con que niños y jóvenes puedan ver el mundo y cada situación, más allá de la nuestra como padres. Sumado a esto, el hecho de que compartir con iguales genera sin duda una emoción particular, además de las experiencias de aprendizaje cooperativo que son enriquecedoras.

Quienes han tenido la oportunidad de vivir estas experiencias de convivencia en un entorno educativo, es de las cosas que ante el confinamiento, más extrañan. Añoran este contacto real que “hace sentir”.

Sirva esta apreciación para aportar a la reflexión que los padres tendremos que hacer, para tomar la mejor decisión en función del bienestar integral de nuestros hijos, decisión que además, debe ser dialogada con ellos.

Olga Orellana

Magíster en Innovaciones para el aprendizaje Madre de dos adolescentes que han sido sus mejores maestros, permitiéndole en cada experiencia, darle sentido a las teorías educativas y sus años de estudio. Pedagoga de carrera y de corazón, dedicada por más de 30 años a la educación.

Olga Orellana – who has written posts on Ladrona de frases.


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