Tengo claro que un emprendimiento es exitoso si te rodeas del mejor equipo y si permites que cada quien haga su magia.

Soy chef, crecí jugando en la cocina con mi abuela. Ese era mi sueño desde siempre. Cuando comencé a estudiar y a trabajar en gastronomía, me quería comer al mundo de un bocado. La palabra “no”, estaba fuera de mi vocabulario, porque tenía el objetivo de trabajar con el mejor chef del mundo y nada me detendría.

Con mucho esfuerzo, siempre dando la milla extra, logré trabajar para Ferran Adrià, chef reconocido como uno de los mejores del planeta, en El Bulli, su restaurante en Cataluña que ha ganado múltiples premios. Sin importar las largas jornadas laborales como la única mujer entre cincuenta cocineros con más experiencia que yo, me enfoqué en absorber una filosofía de trabajo que me abrió las puertas al futuro.

Esa ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Experimenté la alta cocina y descubrí que la perfección existe. La creación culinaria tomó una nueva dimensión para mí. Mi maestro hacía magia con pocos ingredientes y con innovadores procesos moleculares.

Cuando regresé a Guatemala, me concentré en buscar “mi cocina”, desarrollar mi estilo y darle forma a mi propuesta culinaria íntimamente relacionada con mis raíces. Trabajé en el restaurante de mi papá, “7 caldos”, donde me reencontré con mi esencia a través de las recetas que evocan la exuberancia de mi tierra.

Mi desafío y sueño era fusionar las técnicas que había aprendido con los ingredientes de mi país. Con esa propuesta inicié mi emprendimiento con un caterign.

Además, comencé el reto de un programa de televisión. Fue hermoso porque conocí cada rincón de este pedacito de cielo, sus sabores, cultura y legado milenario. Me propuse dar a conocer Guatemala a través de mi cocina, lo que implicó perseverancia para abrir puertas. No ha sido fácil, pero ha valido la pena. Aprendí que la clave es la pasión por contagiar tus sueños para que más personas los hagan propios. El resultado fue que millones de personas alrededor del mundo conocieron la gastronomía chapina. Mi libro “Viviendo la receta” ganó el premio en los Gourmand Awards en Yantai, China como segundo mejor libro culinario del mundo.

Ahora tengo claro que un emprendimiento es exitoso si te rodeas del mejor equipo y si permites que cada quien haga su magia. Para mí, ser exitoso significa tener la satisfacción de saber que has ofrecido lo mejor de ti y que no te diste por vencida. Los aplausos y los reconocimientos se van en un segundo, pero las memorias y el trabajo se quedan en tu corazón, son tuyos y te hacen crecer.

Más de once años en televisión y quince de carrera profesional me han dejado lágrimas, piernas cansadas y días malos, cierto, pero no cambiaría nada, porque toda esa experiencia es la que me permite ver hacia adelante con entusiasmo y energía, convencida de que soy capaz de soñar, crear y reinventarme para sentirme plena, satisfecha. Ese es mi deseo para ti.

 

Mirciny Moliviatis

Guatemalteca apasionada por la cocina. Dispuesta a seguir comiéndome el mundo.

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