La depresión y ansiedad son alteraciones de la salud mental que llegan para perturbar tu vida, la de tu hijo, tu hermana, tu madre o una amiga.

Anteriormente expresé que después de mi primer embarazo experimenté una depresión posparto que me clavó un solo pensamiento en la cabeza: mi muerte dejaba huérfana e indefensa a mi bebita… Sin contárselo a mi esposo pasé noches en vela pensando en mi propia muerte, aunque no era mi deceso lo que me atormentaba sino el futuro de esa niñita y algo dentro de mí me obligaba a callar mis emociones. 

Fueron unas semanas las que me sentí profundamente abrumada, hasta que un amigo me ayudó a ponerle nombre a esas sensaciones. Sin mucha delicadeza me recordó que estaba viviendo la depresión posparto. ¿Qué? Lo increpé y cuestioné cómo sabía que de eso si él nunca había tenido un hijo. Él, sin sin filtro sentenció: ¡Óigase hablar, esa no es usted! A pesar de los libros que leí en el embarazo, había pasado por alto esa posibilidad y francamente me desarmó. No sé qué pasó en mis hormonas, pero ese día me fui con una paz que poco a poco me hizo ver mi proceso como algo fugaz y efectivamente se alejó.

No hablé con el ginecólogo ni psicólogo, no acudí a mi madre ni me atreví a decírselo a mi esposo… Mi mejor amigo me hizo poner los pies en la tierra y afortunadamente, pronto dejé de sentir esa opresión que provocaban las ideas, los pensamientos y sentimientos.

Hace poco me enteré de una joven madre que acabó con su vida en un episodio de depresión posparto. Me aturde cómo llegó a ese momento, imagino que lo que vivía superó sus fuerzas, sus temores fueron más grandes o sus angustias mucho más profundas que su anhelo de vivir para ver crecer a su bebé. Desde afuera parecía que ella “lo tenía todo”.

La depresión y la ansiedad son alteraciones de la salud mental que afectan a niños, adolescentes y adultos, no hacen acepción de personas, raza ni sexo. A nivel mundial, la depresión es la novena causa principal de enfermedad y discapacidad entre adolescentes y la ansiedad es la octava.

Cifras preocupantes

Según la OMS la depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, la padecen más mujeres que hombres y en el peor de los casos, puede llevar al suicidio, como el caso de esta joven madre.

Los datos no son ajenos a nuestra cultura ni a nuestro círculo cercano. Es decir, en el chat de mamás del colegio puede haber una madre luchando para descifrar el comportamiento errático de su hijo sin imaginar que puede ser ansiedad o depresión, una familia puede estar alterada por su incapacidad de ayudar a su madre, una hermana puede estar viviendo en silencio emociones que no puede controlar ni explicar. Una compañera de oficina puede estar esperando su quincena para comprar el único medicamento que le ayuda a manejar sus emociones. Estas enfermedades están cerca, pero ocultas.  

Llegó el momento de romper el silencio para informarnos y derribar todos los argumentos equívocos que tenemos de ellas, hablar de ellas con naturalidad puede salvarle la vida a muchas personas que temen buscar ayuda por nuestros prejuicios.

Así como hablamos de los cuidados del cuerpo y el alma, debemos hablar de la salud mental que en diciembre tiende a alterarse cuando somos bombardeadas por los logros de otras, por el balance en rojo de lo que no pudimos alcanzar, por la publicidad que nos satura de aquello que “trae felicidad” y hasta por el síndrome de invierno. Únete a nuestra propuesta de este mes, que traerá historias de mujeres valientes que narrarán lo que sienten y viven para que nos quitemos la venda de los ojos y #rompamoselsilencio

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression

Marly Leonzo

Mujer, esposa y madre. Robadora de frases. En proceso de construcción. Amante de los viajes, buenos libros y museos.

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