Quienes estamos vivas, inevitablemente y con frecuencia, cometemos errores.

Algunas veces suceden situaciones en las que no vemos las consecuencias, en otras no actuamos con claridad o simplemente tomamos decisiones equivocadas. Desde allí, cada día nos ponemos a prueba en nuestras emociones y decisiones traducidas a actos, por eso viviendo, cometemos errores y en varias ocasiones somos nuestra peor enemiga.

¿Cómo y cuándo nos ofendemos? Por ejemplo, cuando no nos sentimos a gusto con nuestro cuerpo, cuando nos llenamos de negatividad, cuando rechazamos oportunidades, cuando no elegimos bien, cuando no cumplimos nuestro rol de madre, amiga, hija, profesional, cristiana, ciudadana. Entonces nos castigamos, nos enfadamos con nosotras mismas y empezamos a dejar de amarnos.

Para nosotras las decisiones desacertadas, la mala comunicación o malos momentos (reacciones emocionales) acaban allá adentro, se quedan grabadas formando parte de nuestra alma y si todo este malestar, sensaciones de molestia y/o reproche no son sanadas de raíz, corremos el riesgo de añadir dolor a nuestra parte emocional.

Entonces ¿cómo perdonarme a mí misma? ¿Qué ocurre cuando somos nosotras los que nos tenemos perdonar? ¿Y para qué necesitaría perdonarme? Perdonarme es un proceso introspectivo en el cual analizamos profundamente nuestro apego, rencor u orgullo, no se trata de olvidar sino entenderme, autoconocerme y autoevaluarme.

Cuando me perdono me conozco, me entiendo y puedo identificar los actos de reparación que necesito para luego, comprometerme a no cometer el mismo error una y otra vez. Perdonarme tiene que ver con la comprensión, aunque la herida fue cuestión de minutos, la curación requerirá de semanas, meses y algunas veces años. Es importante saber que la curación llega y se hace realidad.

Perdoname a mí misma es la posibilidad del amor, es aceptarme como soy y/o con el error que cometí -que por cierto es involuntario-, a nadie le gusta equivocarse, pero sabemos que es un proceso humano. La vida implica cometer errores, fallas y por eso es precisamente hermosa, porque da oportunidades para mejorarnos y corregirnos. Cuando me perdono me preparo para perdonar a los demás y eso nos da libertad. 

Solo quienes nos perdonamos a nosotras mismas podemos amar, porque uno de los ingredientes del amor es aceptarnos con nuestras glorias y derrotas, con nuestros aciertos y desaciertos. Perdonarme es importante porque es la posibilidad del amor, es aceptarme a mí misma como soy o como actué en determinada situación y al final amarme.

No podemos dar perdón si no nos perdonamos a nosotras mismas, no podemos avanzar en la vida sino entendemos y aceptamos que siempre podemos reinventarnos y cambiar, sin equivocación, no hay crecimiento, así que los errores son para hacernos mejores.

Me perdono, más que culpable soy responsable, todas podemos cambiar y ser mejores, todas podemos equivocarnos y enmendar. Me perdono, me amo y me comprometo a hacer de mí ¡la mejor versión de mi ser!

Uthzie Maza De Armas

47 años. Hija, hermana, amiga, dichosa y gozosa de ser mujer, creyente desde y con el alma. Casada desde hace 20 años, madre de tres hijos varones y de una perrita Beagle, Manchas. Fundadora de Chachalaqueando con Uthzie, conversatorio-taller para mujeres. Maestra de educación primaria. Licda. en Administración de Empresas. Estudiante del IV año de licenciatura en Psicología familiar con énfasis en logoterapia

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