Mientras más feliz seas, es porque más consciente estás, así que ¡despierta y reinvéntate!

“¿Por qué hiciste eso, como le fuiste a decir semejante cosa? No lo puedo creer, todos van a pensar que sus una mala persona, dis que si, dis que no, si no, si….” ¿Todos escuchan esa vocecita crítica y obsesiva adentro de su cabeza? ¿Han notado como nos controla? Nos quita el sueño, nos provoca un estado de frustración, enojo, angustia y otro montón de sensaciones “bien chileras”.

“Ahora sí, ya todo el mundo ha de estar pensando que estás loca, mejor discúlpate, decí que no vas a terminar esta nota, son 500 palabras y ya llevás 250 de puras pajas”.

Pajas = incoherencias: las que nos dice la vocecita. Una buena noticia es que la vocecita no es nuestra conciencia, por el contrario, es nuestra mente. Pero no nuestra mente analítica y lógica, no. Es nuestra mente loca y subversiva que vive en lo profundo del oscuro lago del subconsciente. Es decir, una conciencia parcial que en algún momento fue de utilidad para protegernos del peligro inherente del mundo jurásico, pero que en un mundo civilizado más parece una desventaja que una herramienta funcional.

“¿Púchicas que te fumaste?”

Entonces, la diferencia en nuestra calidad de vida radica en ¿quién está tomando las decisiones importantes? “La Vocecita” o sea la loca de la casa o nuestra conciencia ayudada de la mente analítica y lógica.

“¿A la baby, ahora sí ya me perdiste… ¿como sabemos quién es quién pues?”

En principio nuestra conciencia, o sea nuestro yo verdadero, no nos habla. Conciencia, según el diccionario es el “conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos”. Básicamente es lo que sabemos, lo que creemos profundamente, nuestra verdad fundamental, nuestra esencia y a partir de ahí pensamos y por último actuamos. En pocas palabras, la confusión no existe, es la trampa de “La Vocecita”, “ego”, “mente reactiva”, “el pensante”, “ miss Roxana” o como quieran nombrarla. Es esa parte loca de nuestra mente que se empeña en meternos miedo, en alejarnos de nuestra pasión, en confundir nuestro camino, en alborotar las hormonas y nublar el sano juicio para ser ella la que toma las decisiones y así esclavizar nuestra razón y convertirse en la P*tal jefa.

“Hay que hueva mejor vamos a ver Netflix, hay una nueva serie como de 80 capítulos de Reggaetón ton katún katún Vamo a ser feliz vamo a ser feliz felices lo cuatro, hay hablamo al rato?”

¿Pero cómo la callamos? “Cayamos mula, se escribe con y no con ll, o sea con ll es callo del pie, buhhhh” En principio observándola. Cualquier crítica destructiva es la vocecita. La conciencia solamente sabe qué es correcto o incorrecto, es consciente de ello. Si es incorrecto va y lo repara, no tiene tiempo para la culpa o el sufrimiento. Muy distinto al dolor que es una emoción que puede sentir, pero no por ello va a dejar de ser funcional o incoherente. Solo pasa a través de la emoción. Su estado permanente es la serenidad, como es consciente de su existencia no se siente amenazado por nada ni nadie, pues se sabe eterno y eso basta.

Dicho esto, te dejo unos consejos muy simples para callar la vocecita o vocecitas (a veces resulta que son más de una) y empezar a conectar contigo:

1. Sal corriendo ante cualquier dificultad. Lo digo literalmente, no te quedes pasmado escuchando la vocecita que solo nos confunde y nos ahoga en pensamientos obsesivos e incoherentes.  Sal de casa y mira los árboles, siente el viento, escucha los pájaros, observa la gente como es de inofensiva, siente el sol o la lluvia hasta que se calle la voz y tú estés en el aquí y en el ahora, en ese estado las soluciones se manifestarán por sí solas.

 2. En varias tarjetitas escribe un listado de lo que te hace feliz. Empieza con cinco cosas y todos los días agrega mínimo tres más.  Cuando te sientas “down” ve y busca tu fichero y saca al azar al menos una de esas cosas que te hacen feliz y procura obsequiártela.

3. Procura ser más creadora que consumidora, busca hacer, construir, inventar cosas o experiencias. Es más gratificante y divertido. Busca ya algo que te apasione, apréndelo, practícalo, domínalo y reinvéntalo para devolverle al mundo su frescura.

4. Haz tu “Bucket list” de lo que quieres hacer antes de dejar el cuerpo y ponle fecha a cada ítem.

5. Una vez al mes ven a una fiesta de Simplemente Rosita a mover el esqueleto y a cantarla al amor con pasión desesperada. “Hay eso me encanta” será una de las pocas veces en la que puedas ponerte de acuerdo con tu mente loca y disfrutar bailando juntas, solo recuerda: pide UBER.

6. En pocas palabras, mientras más feliz seas, es porque más consciente estás, ¡DESPIERTA… Reinvéntate!

“Y ¿yo qué? Vos ¡sho!”

Simplemente Rosita

Simplemente Rosita, DJ trágica, estudia la estética Kitsch a través la música cortavenas y los finales felices. Ha dedicado su vida al análisis profundo de las telenovelas y reality-shows, le fascina stalkear la vida privada de los famosos. Una vez al mes hace de sus fiestas temáticas un tema de conversación, así que si aún no has ido: ¿qué estás esperando?

Simplemente Rosita – who has written posts on Ladrona de frases.


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