En cualquier momento y sin causa aparente, todo aquello que creemos estable puede desajustarse, desviarse, torcer su rumbo y empezar a cambiar.

María Dueñas. Escritora.

Es un hecho que la vida está llena de cambios y parece que los seres humanos estamos diseñados para afrontarlos ¡y las mujeres con mayor razón! ¿Recuerdan cómo nuestro cuerpo se transformó para dar vida a nuestros hijos? Claro, después del parto todas tenemos distintas versiones de cómo perdimos las libras extras que ganamos, pero eso es otro tema. Lo cierto es que nuestro cuerpo es un ejemplo de la capacidad que poseemos para los cambios.

Cambiamos cuando nos toca dejar el empleo para asumir nuestro rol como madres o amas de casa; cuando nos casamos, cuando se produce un divorcio, una quiebra, un despido o una pérdida física. También toca reinventarnos cuando los hijos se independizan. En todos los casos corresponde vivir procesos, unos más largos que otros, pero al final encontramos la fuerza para volver a empezar.

Ni qué decir de corresponde conceder el perdón a otros o a nosotras mismas, reconciliarnos o trabajar en la recuperación de confianza, todos estos pasos quizás son menos visibles, pero vaya que son necesarios para sacarnos del pantano de la tristeza, la rabia o la autodestrucción.

La reinvención no se desarrolla aislada, va de la mano de varios procesos. Un divorcio no se vive solo en papeles o acuerdos verbales ni legales, requiere perdón, grandes dosis de sanidad, reconciliación y trabajo en la autoestima.

Conozco mujeres que han sido brillantes para reinventarse por diferentes circunstancias. A tu alrededor o frente al espejo quizás tengas una mujer igual de admirable que mis amigas.

Imagina a los hijos de esas mujeres, aunque no lo reconozcan, tienen a una heroína por madre. Por favor dimensiona el ejemplo que le están dando a sus siguientes generaciones, su legado es monumental. Detrás de las lágrimas, el dolor y el cúmulo de emociones son capaces de reinventarse y empezar ¡otra vez!

Mi propio aprendizaje

Aproximadamente hace una década, viví mi proceso forzado de reinvención, ante una crisis que nos dejó sin recursos. Pasé de administrar un negocio a ser mamá de tiempo completo. Fue un periodo complejo, material y emocionalmente. Vivimos situaciones difíciles, pero Dios no nos desamparó. Me enfoqué en apoyar a mi esposo y “esperar”, fue la parte más difícil para mí.

Quienes me conocen saben que no soy muy paciente, pero aquí no había nada que yo pudiera hacer. Tuve que desarrollar confianza en Dios ¡no había otro camino!

Ya había visto a Dios obrar de manera misericordiosa a mi alrededor, pero verlo actuar en mi vida y en mi familia, fue la mejor experiencia y tengo mucho qué decir al respecto. Además, no estuve sola, Dios mandó a las personas adecuadas para acompañarme en esta reinvención. Por experiencia sé que es posible alcanzar esa madurez en periodos complejos y ¡volver a empezar!

Inspírate

Este mes expondremos a mujeres que ya lo superaron o están en pleno caos que antecede esa liberación. Reinventarse aplica a quienes pasan por crisis de edad, de identidad o quienes esperan más de la vida.

Y dado que entre mujeres sabemos apoyarnos, hacernos porras y reconocer el esfuerzo de otras, no se pierdan nuestras columnas inspiradoras.

Marly Leonzo

Mujer, esposa y madre. Robadora de frases. En proceso de construcción. Amante de los viajes, buenos libros y museos.

Marly Leonzo – who has written posts on Ladrona de frases.


¿Te gustó? Compártelo en tus redes