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Mi cuerpo estaba invadido, hígado, pulmón, ganglios axilares, del cuello y cerca del corazón… Mi pronóstico de vida era de dos a cinco años.

Mi vida era perfecta. Tenía una familia hermosa, tres hijos varones, un esposo con el que nos llevábamos espectacular, en mi trabajo había logrado todo lo que me había propuesto y con apenas 36 años, estaba en una de mis etapas más productivas.

Una mañana me desperté por la patadita de mi bebé, que dormía junto conmigo, en mi seno izquierdo. El dolor al tacto y el descubrir que tenía como una masa me hizo visitar al ginecólogo que al principio pensó que era una inflamación por el golpe.

Después de ocho meses, varias mamografías, ecografías mamarias, mucho dolor y la masa aumentando de tamaño, me sometí a una biopsia. El doctor, que había visto nacer a mis dos hijos menores, entró al cuarto del hospital con el rostro desdibujado. Me dijo que el patólogo había visto que era cáncer, pero que debía esperar el resultado para saber de qué tipo se trataba.

Fue un carcinoma ductal in situ, de alto grado, extenso en un estadio temprano, así de todos los males, este era el mejor resultado que se podía esperar, tocaba hacer una mastectomía radical y nada más.

Me hice la reconstrucción de mi seno perdido y acudí a algunas consultas postoperatorias con mi cirujano plástico. A los cuatro meses de esa operación me fui a chequear nuevamente y el cirujano descubrió debajo de la axila unos ganglios inflamados. Me mandó con urgencia al oncólogo. Hasta el momento, aun con un diagnóstico de cáncer nunca había visitado un especialista. En mi mente yo no necesitaba un oncólogo, no estaba tan grave.

Esa tarde llegamos con mi esposo. El oncólogo me examinó, palpó los ganglios en la axila y en el cuello, me dijo que el cáncer había regresado, que por lo que veía era un estadio tres y que debía someterme a quimioterapias. Con mi habitual forma positiva de ver las cosas, pensé que todo pasaría y que regresaría pronto a mi vida normal.

Viajamos a los Estados Unidos para realizar un examen y así corroborar el diagnóstico. El pet scan al que me sometieron -un estudio de medicina nuclear y tomografía computarizada que se utiliza para detectar actividad cancerosa en el cuerpo del paciente- que no está disponible aún en Guatemala, mostró lo que nadie pensó. Tenía una metástasis, grado cuatro. Hígado, pulmón, ganglios axilares, del cuello y cerca del corazón…mi cuerpo estaba invadido y el panorama era malo. Mi pronóstico de vida era de dos a cinco años.

Ese día mi mundo se derrumbó. No podía creer lo que estaba pasando y la idea de la muerte me atormentaba. ¿Porqué tenía que morir tan joven? ¡Mis hijos se iban ha quedar sin mamá! Mi esposo iba a tener que criar solo a los chicos. Tantas preguntas y dudas que se agolpaban en mi cabeza y por momentos no me dejaban respirar.

Fueron días de muchísimo aprendizaje en donde conocí a Dios en otra dimensión. Él me acompañó en cada paso del proceso, puso ángeles, estrategias, decisiones que teníamos que tomar, y después de 6 quimioterapias mi respuesta al tratamiento fue completo.

A cuatro años del segundo diagnóstico estoy más viva que nunca. Sé que soy un milagro y que solo Él pudo sanarme, me mostró que aún tenía mucho qué hacer conmigo, me dio una nueva oportunidad para usar lo que quede de mi vida para servirlo con todo lo que haga.

Hoy, soy presidenta de la Fundación Vivas con Propósito, que apoya a mujeres diagnosticadas con cáncer físico y también del otro, que es el cáncer del alma. Mi propósito en esta tierra se está cumpliendo, cada día cuenta, mi vida ha cambiado para bien gracias al proceso de sanidad física, emocional y espiritual al cual me sometí cuando me enteré de que mis días tenían fecha de caducidad.

La actitud con la que enfrentemos el proceso será relevante, la fe con la que camines determinará cuán lejos llegues, las personas que te acompañen en esos tiempos de angustia te darán la fortaleza que muchas veces te falte.

Angie Albizu

Hija de Dios, esposa de LuisPe, mamá de Juan, Santiago y Tiziano.
Conferencista. Fundadora de Vivas con Propósito. Apasionada, dispuesta, alegre y servicial.
Lectora y viajera incansable. Amante del Tenis
Me gusta la vida y todo lo que podemos hacer en ella.

Angie Albizu – who has written posts on Ladrona de frases.


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