
Las personas tóxicas se pueden dar a conocer por sus frases en las que siempre se quieren hacer notar como víctimas.
Hace algunos años conocí a una persona y por situaciones de la vida, resultamos empleando a su esposo y yo me volví muy cercana a ella. En realidad teníamos la idea de ayudarles ¡y vaya que lo hicimos! Ellos siempre pasaban situaciones financieras complicadas, no exagero cuando digo siempre. Por supuesto, eran las víctimas de todo y de todos, al parecer, el mundo entero tenía algo en su contra y no había una “explicación”
Pasó un buen tiempo, mi esposo y yo notábamos algunas mentiras recurrentes, nos enterábamos de comentarios o cosas que decían de nosotros y a pesar de que nos molestaba, no le poníamos mucha atención. Siempre escuchábamos ese discurso de lo difícil que había sido su vida ¡víctimas otra vez! Pasados los años resultamos siendo banco, psicólogos, doctores, empleadores, choferes, proveedores, prestamistas y hasta tramitadores de visa. Así tal cual.
Esa toxicidad disfrazada de “amistad fiel” me llevó a distanciarme de una gran amiga por un largo tiempo. A mi esposo le provocó un problema empresarial. Hasta que los dos tuvimos que tomar decisiones profundas y contundentes porque finalmente notamos que les habíamos dado permiso de meterse hasta la cocina y ellos habían aprovechado eso para exprimirnos por completo.
Cortamos relación de raíz y para siempre, fue un momento complejo que incluso propició varios conflictos posteriores, pero al día de hoy, ha sido de las mejores decisiones que hemos tomado como pareja. No les deseamos mal, pero esperamos mantener la sana distancia.
Recuperé mi amistad, mi esposo solventó la situación en su empresa y para nosotros, todo siguió viento en popa. Debo confesar que me sentí libre, más feliz y menos cargada, solté una maleta que no era mía.
De esto aprendimos la lección y esperamos que esta experiencia te haga poner atención a frases como las siguientes: ¡qué lindo tu pelo, a mí no me crece!; tan bonita tu familia, mis papás no han sido así conmigo; dichosa que has viajado con tu esposo, yo nunca he podido viajar; tan amigable, yo no tengo amigos… Una lista interminable de pequeñas frases que están cargadas de mensajes ocultos.
Por experiencia puedo decirte que si alguien inicia o finaliza una conversación con esas frases de esa naturaleza ten cuidado, están cargadas de toxicidad y poco a poco terminarán haciéndote sentir mal por la vida que tienes, empezarás a preocuparte más de la cuenta por esa persona y su situación e incluso empezarás a tratar de no ofenderla con tus logros o bendiciones.
Con franqueza te puedo decir que no pases por alto las alertas que tu propia intuición te brindan, pon atención a esas cositas que pueden molestar, escucha esa voz que a veces grita ¡cuidado, acá no es!
Espero que nadie viva una situación de esta naturaleza, que te llena de malas emociones y sentimientos que no estás acostumbrada a procesar y si acaso estás en una relación así ¡corre, huye y vive!
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