
Las mujeres tenemos la oportunidad de cambiar el mundo en la medida que comprendamos que lo que hacemos o dejamos de hacer importa y tiene sus consecuencias.
Te haré una pregunta fuerte, por favor toma un buen respiro y medita antes de contestar: ¿cómo quieres ser recordada? Me refiero a cuando llegue ese día, el día que pensamos que jamás va a llegar, pero que inevitablemente a todos nos llega. ¿Qué dirán las personas de ti?
Me hago estas preguntas frecuentemente, pero el año pasado, tuve el privilegio de acompañar a Juan Vereecken, el presidente del Maxwell Leadership Español (las compañías de John C. Maxwell) a unas charlas que brindó en Guatemala invitado por Guatemala Próspera y Juan, con toda su gracia y genuina humildad, nos cuestionó acerca de cómo deseamos ser recordados.
Y es que, si te cambio la pregunta y te digo: dime 3 características de la persona que más admiras ¿qué dirías? Lo que te puedo decir es lo que seguramente NO vas a contestar: tenía dinero, tenía la mejor ropa, siempre admiré su automóvil…
Lo que las personas analizan son los rasgos del carácter de la persona, sus valores –no sus bienes– es decir nos centramos en su generosidad, gentileza, lealtad, sinceridad, sabiduría, el respeto que muestra o su capacidad de innovar.
Si iniciamos el día de hoy, pensando en el final, todas nuestras prioridades podrían cambiar. Aléxei Tólstoi decía: “Todos piensan en cambiar al mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.
Los barrios, las ciudades, los países, así como las empresas y los gobiernos están conformados por personas. Personas como tú y como yo, tan falibles y humanas como todas, tan frágiles y al mismo tiempo tan valientes. Por eso, debemos enfocar nuestra mirada a construir el mundo que deseamos, pero no solo eso, sino a entender que ese mundo va a ser influido por ti y por mí, que lo que hacemos o dejamos de hacer sí importa y tiene una consecuencia.
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¿Cómo puedo cambiar a mi país? Es una pregunta que, por lo general remite a dar excusas internas, como yo no soy el presidente, yo no soy tal o cual empresario, yo no tengo ese poder. Es tan grande el problema que se vuelve algo lejano y cuando algo está lejos, es impersonal. Y eso nos convierte en una sociedad inerte, a la espera de que venga alguien a solucionar todo. Pero si tú crees que Guatemala necesita líderes, empieza a liderar. Si crees que Guatemala necesita amor, brinda amor al prójimo. Si crees que Guatemala necesita paz, aprende a convivir en paz.
John C. Maxwell dice que liderazgo es influencia, ni más, ni menos y que todo sube o cae por medio del liderazgo. Por eso hoy, quiero dejarte estas recomendaciones, para cambiar tu mundo:
– No seas espectadora, conviértete en actriz principal de una causa. Involúcrate en una que te apasione y brinda tiempo y recursos para colaborar.
– Sigue preparándote de manera intencional y creciendo. Nunca dejes de aprender.
– Todas las noches elige a quién le agregarás valor al día siguiente. Las pequeñas acciones, desde llevarle un café a alguien, un buenos días, dar una sonrisa, tienen el poder de cambiar el mundo.
Así que hoy quiero desearte todas las bendiciones de Dios y que tu sentido de propósito fluya de tal manera, que desde tu círculo de influencia, desde ahí donde estés, desde lo que sabes hacer, desde tus dones, tengas el poder de cambiar tu mundo.
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