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Mamá, un ángel de carne y huesos

Mamá, un ángel de carne y huesos

Con sus oraciones nos ha protegido y con su ejemplo nos ha hecho amar al prójimo. Mi mamá es un ángel de carne y huesos que Dios mandó para cuidar a muchos niños.

Apenas tenía 13 años cuando fue invitada a ir a la iglesia, donde le entregó su corazón a Jesús. Desde entonces ha sido una mujer temerosa de Dios y anhelante de Su presencia. Siempre he pensado que Dios la eligió para llevar su gracia, amor, paciencia, humildad y alegría a muchos niños, incluyendo a quienes hemos sido fruto de su vientre.

Fue en la iglesia donde conoció a mi papá, pese a la oposición familiar por la religión, contrajeron matrimonio y contra todos los pronósticos, hoy suman 33 años de felicidad juntos. El mérito es grande tomando en cuenta que la familia le dio la espalda y tuvo que salir adelante sin consejos ni apoyo de nadie.

Desde su primer embarazo oró para que Dios tomara el control de sus hijos y en sus palabras ha sido lo mejor que pudo haber hecho, pues hemos visto cómo Él ha obrado en nuestras vidas y ella nunca ha dejado de orar por nosotros.

Para mí es un ángel, que nos ha cuidado, amado, corregido y apoyado. Con su dulzura nos ha enseñado mucho de Dios y ha sido un pilar fundamental para fortalecer nuestra fe. La vimos orar y creer para conseguir un trabajo cuando papá necesitó apoyo. Dios le abrió puertas de niñera en una institución del Estado, específicamente para cuidar a niños especiales o con capacidades diferentes que desde el primer momento ha adoptado y querido como a sus propios hijos.

Quizás hubo una época en la que junto a mis hermanos sentimos celos de ese amor que ella expresaba por esos pequeños, hasta que tuvimos la oportunidad de llegar a conocerlos… Nos impresionamos tanto de ver cómo se alegraban de sus cuidados y amor, quienes no podían hablar con palabras lo hacían con el rostro lleno de alegría. En esa ocasión confirme que mi madre era un ángel para cada uno de ellos, como lo había sido para mí. Desde el primer momento la vi desempeñar su labor con todo su corazón y por eso ha estado ahí 14 años y Dios la ha guardado en esa institución en la que cada cuatro años hay rotación y despidos de personal. La Biblia enseña que el Reino de los cielos es de los niños y ella ha sido enviada para cuidar de algunos de ellos en esta tierra.

Su trabajo también nos ha bendecido de muchas maneras. Nuestra casa era de láminas y madera, vivimos temporadas de mucho frío e intenso calor y cuando llovía teníamos más agua adentro que afuera de la casa hasta que se arriesgó a hacer un préstamo para que pudiéramos tener un hogar de dos niveles. Pero ella, junto a mi papá, favoreció que disfrutáramos crecer en esa champita en la misma dimensión que nuestra hermosa casa nueva. Así nos enseñó a no conformarnos ni a cruzar los brazos sino a animarnos a desafiar nuestra fe.

Sin ella, mis hermanos y yo, no seríamos lo que somos: profesionales y trabajadores esforzados, hijos agradecidos que sueñan con ayudar a otros, tal como ella nos ha motivado con su ejemplo. Gracias a Dios por nuestro ángel a quien llamamos mamá. ¡Gracias, Minguita por todo lo que has dado por nosotros, por tus oraciones y por hacer de tu hogar una familia que ama a Dios!

Chiquita, pero con un corazón gigante. Amo servir a Dios y a quienes me rodean. Soy una mujer soñadora, amiga y consejera, soy contadora y líder de grupo. Soy sensible a la voz de Jesús. Estoy en proceso de descubrir los propósitos de Dios para mi vida. Estudio el VIII semestre de auditoría en la Usac.

Alicia López – who has written posts on Ladrona de frases.


Alicia López
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