
El homeschool no prepara a los niños para un día salir al mundo real ¡los hace vivir en él!
Soy una afortunada mamá de tres hijos extraordinarios que han sacado lo mejor de mí. Junto a mi esposo nos esforzamos para enseñarles a creer, luchar por sus sueños y para que puedan brillar en donde quiera que se encuentren.
Soy arquitecta, pero mi mejor proyecto ha sido mi familia. El año pasado vivimos un año diferente y tuvimos que acomodar algunas cosas para beneficio de nuestra familia y tomar algunas decisiones. Una de ellas fue retirarlos del colegio. El primer paso fue ponerlo todo en manos de Dios y tener la certeza que Él tomaría el control de la situación.
El homeschool nunca estuvo entre mis opciones, jamás lo había considerado, pero en oración surgió la idea y empecé el proceso de investigar y profundizar en el tema que era totalmente nuevo para mí. Quería asegurarme de encontrar lo que mejor se adaptara a nosotros como familia y sobretodo a mis hijos, quienes venían de un sistema tradicional donde su desempeño era excepcional. En mi investigación encontré las respuestas a todas mis preguntas, a las personas correctas para guiarme y sobretodo empecé a sentir paz y confianza que lo que venía era para bien.
Segundo paso, apartar mis emociones para tomar la mejor decisión. Tercer paso, avanzar y creer, siempre hemos luchado por nuestros valores familiares y no nos habíamos dado cuenta que en la rutina perdemos muchas cosas esenciales. Dios nos estaba llamando a volver a ver esas cosas maravillosas de las que la vida está hecha. A disfrutar tiempo en familia sin presión de nada y a valorar cada momento. Nosotros salimos de esa comodidad y no teníamos ni idea que siete meses después el mundo iba a estar sometido a este virus desconocido que vino a hacer esa pausa o distanciamiento – que en mi opinión por las tendencias que el mundo nos ofrece ya existía -. Nosotros empezamos una nueva dinámica en la que cada uno ha descubierto aun más sus dones y habilidades. Incluso yo sometida a una rutina y a pasar la vida sistemáticamente me olvidé de algún sueño por cumplir y fue a partir de esta decisión que surgió para mí una oportunidad de emprender.
Quien no conoce acerca del homeschool cuestiona el área de socialización del niño, desde mi experiencia ellos se han vuelto aun más sociables, siendo de tres diferentes edades (15, 13 y 10 años) tienen la madurez para compartir con otros y para tomar decisiones en la vida. Para mí el homeschool no los prepara para un día salir al mundo real, sino los hace vivir en él. En estos meses los he visto crecer, ser más creativos, independientes y autodidactas.
En nuestro caso nos decidimos por una plataforma americana que ofrece una planificación, metas, actividades diarias asignadas y como añadidura la convivencia familiar que les permite soñar, actuar y creer por más. Además, les otorga el tiempo para dedicarse a otras actividades y lo mejor es que tienen paz en su vida y en su corazón. Nuestra relación y convivencia se ha estrechado y todos nos preocupamos por las inquietudes y desafíos de los otros.
A nosotros esta pandemia no nos cambió la vida, Dios y nuestras decisiones son los únicos que la pueden cambiar. Decidimos ser felices y avanzar conforme a lo que Dios tenía preparado para nosotros y aquí vamos. No debemos tener miedo a los cambios, ni evadirlos, al final el miedo es normal y los cambios siempre traen algo mejor.
Para quienes, por diversas circunstancias, estén considerado un cambio en temas de educación, les puedo decir que no olviden que nuestros hijos son primero hijos de Dios y es Él quien nos puede llevar a tomar las mejores decisiones, pero es preciso que confiemos y agotemos los recursos para informarnos adecuadamente para tener argumentos sólidos que nos permitan caminar más seguros.
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