Reinventarme es agradecer lo que soy y lo que tengo, transformar lo que deba cambiar y desechar lo que me hace daño para volver a casa.

Cuántas palabras oímos diariamente y no meditamos en su significado, a veces las usamos vagamente y sin cuidado. Ahora reinventarse está de moda, como que se antoja usar el término, ya sea como experiencia propia o para motivar a alguien más.

El simple hecho de reflexionar en la palabra me dejó mucho, primero porque me encanta la estabilidad y por el compromiso que tengo de evitar la palabra miedo. Digamos que no soy aficionada a los cambios, así que si me preguntan prefiero adaptarme y evolucionar orgánicamente, según el paso del tiempo.

De hecho, como madre, así lo he vivido, no soy la misma mamá de hace 10 años, sigo siendo yo, pero he ido creciendo con mis hijos, estirándome, floreciendo, cambiando mi plumaje y migrando a dónde hemos escogido habitar.

No quiere decir que no crea en la transformación, es más, la veo necesaria. Aunque sea ignorada por quienes viven distraídas y demasiado preocupadas por la carrera de la vida.

Transformarse es de humanos y no es más que cambiar de forma, puede ser de pensar, de actitud hacia una circunstancia que está fuera de nuestro control o algo tan simple como un cambio de look, tan sutil como solo cortarnos el fleco.

El tema es saber que este proceso debe ser consciente y voluntario, es decir yo debo querer cambiar mi forma de reaccionar ante cierta provocación de alguien o debo querer dejar de actuar de cierta manera. Por ejemplo, si quiero dejar de juzgar a las personas y ser más comprensiva, decido tomar las acciones necesarias para hacer ese cambio, incluso puedo pedirle a alguien de confianza que me ayude y cada vez que me encuentre juzgando me recuerde mi compromiso, es así como lo inconsciente se vuelve consciente y poco a poco, me transformo en una persona comprensiva.

Pero nada de esto surge si primero no reconozco que hay algo que debe cambiar, y es ahí en donde llegamos al segundo punto, reconocer que hay algo que yo debo cambiar.

Reinventarse, no significa tirar a la basura todo lo que somos y construir desde cero alguien totalmente nuevo, sino que empieza por el agradecimiento con lo que somos y como somos, porque ha requerido trabajo llegar hasta donde estamos, y hacemos conciencia de lo que no funciona y con humildad admitimos qué podemos cambiar y qué no. Por ejemplo, yo no soy muy coordinada, rítmicamente hablando, pero ni me quita ni me pone porque no vivo de la danza y nada de lo que hago requiere esa habilidad. Es una debilidad con la que no es necesario batallar para convertirla en fortaleza. Nuevamente la clave está en saber qué funciona y qué no nos, partir de lo que está bien, mejorar aquello que sí nos estorba, eso que queremos dejar atrás, que nos hace el camino más difícil y el trayecto más pesado.

En resumen, el proceso de reinventarme se trata de ir conociéndome, agradecer lo que soy y lo que tengo, transformar lo que deba cambiar y desechar lo que me hace daño para volver a casa, porque esta vida, es eso, una prueba, una jornada en la que estamos de paso, donde el objetivo es regresar cuando hayamos cumplido nuestro propósito, no sin antes alcanzar el destino y ciertamente, en ese momento no seremos las mismas.

Ana Villalba de Brolo

Soy Ana Villalba de Brolo, esposa y mamá de 3 niños. Mercadóloga de profesión, entusiasta de la vida y apasionada por la búsqueda de la felicidad. Creo en Dios y en el plan perfecto que tiene en mi vida. Vivo esperanzada en mundo mejor y mi propósito es aportar siempre en la vida de todos los que me conocen. Escribo simplemente para transmitir mi corazón y dejar una huella en todos los que quieran leerme.

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