La búsqueda finaliza cuando nos encontramos con alguien, que más allá de una carita linda para presumir tenga un corazón para amarnos por el resto de nuestras vidas.

Desde que somos pequeñas nos hablan del “hombre perfecto”, y lo pintan como el famoso “príncipe azul”, el héroe de la indefensa doncella, pero ¿realmente es así?, ¿por qué nos empeñamos en que esa premisa siga vigente?

Muchos hogares tienen la idea de que hay que “buscar a alguien” que nos merezca y esté a “nuestra altura”, ya saben, que tenga estudios, especialmente universitarios, que su economía sea lo suficientemente buena para no “morir de hambre”, y aunque no es del todo malo tener a una pareja estable económicamente, este pensamiento está encaminado a que nuestro destino depende de un hombre y lo que él tenga.

Desde mi punto de vista el amor no es “taaaan complicado”, después de un corazón roto, aprendí muchas cosas, a tal punto de creer que el “hombre perfecto” no existe, llegué a generalizar que el amor no se hizo para mí y deseché eso que dicen que “para un roto un descocido”.

Sin embargo, hace poco me di cuenta de una gran diferencia entre el hombre perfecto y el príncipe azul que muchas esperan. Cuando hablamos de perfección ¿a qué nos referimos exactamente? ¿a lo aparentemente impecable, intachable, limpio y puro o a lo subjetivamente perfecto desde nuestra perspectiva?

Considero que debemos ser realistas más no pesimistas; no quiero destruir las ilusiones de muchas que creen en el amor de películas o novelas; pues he sido testigo de muchas historias que en verdad parecen cuentos de hadas y que aun que se cumplen en este siglo.

Es así como muchas mujeres han sabido encontrar al hombre perfecto y otras han fracasado con el príncipe azul, porque se crean tantas expectativas sobre de quién debería estar a su lado que pasan mucho tiempo a la espera de un buen partido, y dejan pasar la oportunidad de ser felices y amar a alguien perfectamente imperfecto, y esto, nada tiene que ver con el físico.

Por eso, desde mi pensamiento, el príncipe azul es alguien que no tiene errores, el que parece modelo de revista, el novio que toda mujer envidiaría tener, con el que la palabra “obstáculo” nunca existiría.

Al contrario, considero que el hombre perfecto, es aquel ser humano en el que encontramos muchas cualidades, una figura idónea que conecta física, mental y espiritualmente con nosotras, un alma libre, alguien que para ser feliz no tenga que quitarnos nuestra propia felicidad; además, de ser un fiel confidente y compañero, del que no buscamos una carita linda para presumir sino un corazón para amar por el resto de nuestras vidas.

¿Qué es lo que las mujeres queremos? Muy fácil, nuestro corazón desea un hombre que nos ame y respete, que viva la vida tanto como nosotras que sea un refugio de complicidad y alegría. A veces solo basta bajarnos de la nube de estereotipos en la que nos formaron para admitir que ese hombre perfecto está cerca.

Candy Grajeda

Periodista y comunicadora social en progreso, soñadora de la vida, el amor y el arte. Creativa de lo desconocido y amante de la libertad.

Candy Grajeda – who has written posts on Ladrona de frases.


¿Te gustó? Compártelo en tus redes