Tiempo de lectura: 3 minutos

Si no aprendes a alimentarte jamás lograrás tus propósitos de salud, bienestar y peso.

Cuando profundizas en la información básica de nutrición empiezas a notar que hay muchas más cosas importantes para nuestra salud que solo dietas y perder peso.

Comer puede que sea tan natural como respirar, pero lo importante es que estemos ¡alimentándonos! porque si no aprendemos a alimentarnos jamás vamos a lograr nuestros propósitos de salud, bienestar y peso.

En nuestra sociedad hay muchos hábitos que se vuelven rutina, pero debemos cambiarlos por los adecuados para alcanzar las metas y sobre todo mantenerlas.

Primero, es importante aprender a comer despacio. Al principio esto puede ser desafiante. Estamos acostumbradas al corre corre y con frecuencia se come rápido, entre reuniones de trabajo, clases de los hijos o estudios. Se piensa que apurarnos nos ahorra tiempo, pero esta rutina es un arma de dos filos, porque deja con sobrepeso, además provoca malestares como sueño, estreñimiento, descontrol hormonal y emocional, entre otros.

Al comer, el estómago requiere de al menos 15 minutos para indicarle al cerebro que ya estamos satisfechas. Así que, si comes aceleradamente, fácilmente puedes llegar a consumir muchas calorías adicionales. Cada comida (desayuno, almuerzo o cena) debería de durar por lo menos 15 minutos. Para alargar el tiempo se puede conversar, dejar los cubiertos en la mesa entre bocados, masticar despacio y tomar suficiente agua. También debería de haber una pausa para decidir si es necesario comer algo dulce o determinar si estamos “llenas”.

Segundo, nos han enseñado a comer tres veces al día (desayuno, almuerzo y cena) y esta no es la mejor manera que nuestro cuerpo puede obtener nutrientes ni generar energía. Lo ideal es comer varias veces al día, pueden ser 5 o 6, para mantener un nivel de energía adecuado y evitar los atracones por hambre. Esto se refiere a comer más veces, pero en cantidades moderadas y con alimentos nutritivos. El Dr. Sears habla de la Regla de los dos: come el doble de veces, come la mitad de lo acostumbrado, mastica el doble del tiempo, toma el doble del tiempo para comer.

Tercero, aplica la fórmula mágica: selecciona un plato más pequeño, llénalo con la mitad de vegetales o ensalada, un cuarto de proteína y un cuarto de carbohidratos complejos. Nunca comas directo de las bolsas de los productos, esto hará que consumas más. También siéntate en el comedor, evita hacer otras actividades y concéntrate en la comida, conversa con la familia y procura que ese momento sea agradable y enfócate en lo que consumes, apreciando sabores, colores y texturas.

Cuarto. Olvídate de dejar el plato limpio. Nos enseñaron que debíamos dejar el plato limpio, pero este es un hábito muy perjudicial porque nos empuja a comer más de lo necesario. Por eso no le exijamos a los niños que lo hagan. Ahorrémosles este paso. Si es un tema de no comer verdura porque quieren el postre ¡pues eso es diferente!

Quinto. ¡Aleja la comida de tu vista! Si las galletas o las papalinas están a la vista, fácilmente te las comerás, aunque no sientas hambre. Al finalizar la comida, guarda todo en el refrigerador o la despensa. Solo deja a mano las frutas y verduras (incluso las puedes disfrutar con hummus). Intenta congelar bolsas con fruta para hacer smoothies.

Sexto. Si un día te pasaste con la comida, no te quedes lamentándote. Acéptalo y sigue adelante. Rompe ese círculo donde la frustración te puede hacer comer más. Recuerda, la meta no es solo perder peso, es ser saludable. Nadie es perfecto y habrá días más difíciles que otros. El cambio de hábitos no se da de la noche a la mañana. Toma tiempo corregirnos y acostumbrarnos.

Cuando empiezas a encontrar sustitutos saludables, técnicas y herramientas que te llevan a los buenos nuevos hábitos te sentirás y verás mejor. Lo importante es estar conscientes de la importancia de la salud, eso hará que tus decisiones se enfoquen en alimentar el cuerpo, a buscar los nutrientes adecuados, fibra, vitaminas y minerales necesarios. En poco tiempo el cuerpo reconoce que le estás dando lo necesario y produce lo que llamamos “hormonas de felicidad”, nuestro colesterol baja, se nivela el azúcar, mejora el balance hormonal e inicia la pérdida de la grasa no deseada. Por eso el enfoque debe ser la salud y no solo la pérdida de peso. ¡Considera los puntos expuestos y decídete a tomar acción, no te arrepentirás!

Ana Lucia Cuestas

Estoy convencida de la importancia de forjar buenos hábitos de vida y nutrición para vivir mejor. Hay muchas modas que tratan de satisfacer esta búsqueda y nos dejan más confundidas. Decidí ser Health Coach para ayudar a personas que tengan ganas de mejorar, de aprender. ¡Espero ayudarlos a lograr la mejor versión de ustedes!

Ana Lucia Cuestas – who has written posts on Ladrona de frases.


¿Te gustó? Compártelo en tus redes