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Balance

Tuve que racionalizar el dolor que representa el estar alejada de mis seres queridos, aceptar que las relaciones personales son complejas y que todos estamos pasando por momentos difíciles.

Cuando Marly me pidió hace algunas semanas que escribiera en este espacio sobre mi experiencia enfrentando la cuarentena, pensé que sería fácil. No imaginé la tarea titánica que iba a representar para mí, pues no es lo mismo escribir una columna de opinión sobre un tema político o bien un blog para algún cliente, que escarbar el cúmulo de sentimientos y emociones que me han acompañado durante estos últimos meses. 

Para el psiquiatra español radicado en Nueva York, Luis Rojas Marcos, “Es un error hablar de distanciamiento social. Es distanciamiento físico. Estamos todo el día conectados con el móvil e Internet”. Sumado a eso, “La vida consiste en pensar en el futuro en hacer planes” Y para él, “una de las características de esta pandemia consiste en el no poder planificar, unido al sentimiento de vulnerabilidad”.

¿Qué he sentido? ¿Cómo me he sentido? ¿Cómo lo he enfrentado? La primera palabra que se me viene a la mente es agotamiento, físico, mental y emocional. 

No ha sido fácil, en un inicio me enfoqué en el trabajo, arrancaba a las siete de la mañana y terminaba los días que me toca trabajar en el canal, a las 11 de la noche. Me sentía agradecida de tener trabajo y di la milla extra, pero perdí el balance en mi vida. 

Comencé a sentirme irritada, frustrada, y sobre todo cansada. No hacía otra cosa más que trabajar. Cada vez leía menos, me sentía ansiosa y molesta de no poder disfrutar de un rato de ocio. Luego se sumó la obsesión por las tareas domésticas, cada vez que pasaba por la cocina tenía que lavar ese vaso que había quedado por ahí, el piso debía de estar reluciente, los baños como espejos y yo tenía que mantenerme impecable, pues nadie quiere ver a una persona desgarbada en la televisión. 

Afortunadamente mi hijo ya es adolescente y bastante responsable, por lo que no tuve que ser maestra, pues eso me hubiera enloquecido.

A inicios de mayo, retomé mis clases de Pilates aprovechando que una de las instructoras me habló para tomar las clases de forma virtual. Retomar la práctica fue el catalizador que me hizo darme cuenta en el pozo en el que había caído. Pilates es un método de control de la mente sobre el cuerpo y al comenzar a tener conciencia nuevamente sobre mi cuerpo, me di cuenta de que había perdido el balance en mi vida. 

Por supuesto que tuve que hacer muchos cambios, nada es tan sencillo. Comenzando por la obsesión por la limpieza, el mundo no se va a caer si no se limpia un día, me puse horarios y días específicos para ello, ¡volví a leer por placer!  Y el trabajo que no termino hoy lo hago mañana.

Tuve que racionalizar el dolor que representa el estar alejada de mis seres queridos, aceptar que las relaciones personales son complejas y que todos estamos pasando por momentos difíciles. Identificar y dejar ir el sentimiento de aislamiento y soledad que me estaba consumiendo ha sido lo más difícil. Tal como lo dijo Heráclito hace más de dos mil quinientos años, «Nada es permanente, excepto el cambio». 

Tenemos que darle la bienvenida a ese cambio, comprender que no todas las amistades son para siempre y que, si una relación de pareja se está viendo afectada por una cuarentena, a lo mejor las bases no eran lo suficientemente sólidas. Puede ser que nuestro trabajo no era el trabajo perfecto y tenemos que reinventarnos. Es parte del reto, es parte de vivir y no podemos permitir que una cuarentena nos consuma. 

Intento ahora mantener ese balance que debe de ir desde el centro de mi cuerpo hasta el exterior y reflejarlo en mi vida, ese balance de «cuerpo, mente y espíritu». 

Escritora independiente, entrevistadora de A las 8:45 por Canal Antigua y bibliófila. Disfruto de una buena conversión, un buen chocolate y suelo comprar más libros de los que algún día podré terminar de leer.

Carmina Valdizán – who has written posts on Ladrona de frases.


Carmina Valdizán

Escritora independiente, entrevistadora de A las 8:45 por Canal Antigua y bibliófila. Disfruto de una buena conversión, un buen chocolate y suelo comprar más libros de los que algún día podré terminar de leer.

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