
La manera en la que piensas es como te comportas, una mente libre te deja ver el futuro y las nuevas oportunidades que este viaje tan corto que se llama vida tiene para nosotras.
He sido invitada a escribir este artículo en este valioso blog, Ladrona de Frases, que se ha convertido en un bálsamo para la mente, alma y corazón para las mujeres lectoras.
Creo que muchas veces nos rendimos cuando vemos que las cosas no pasan como queremos, cuando nuestra voluntad y deseo no se hace realidad y ahí empieza esa vulnerabilidad de creer que no podemos, que no somos capaces de lograrlo otra vez, que no tenemos ningún don o talento, que no somos creativas, que nuestros sueños, anhelos, metas y propósitos nunca los veremos hechos realidad.
Encontramos mil excusas, adquirimos malos hábitos, pensamos en el qué dirán, en el qué piensan los demás, empezamos a quejarnos a procrastinar, a postergar, a no invertir en nosotras y a culpar a los demás, pero es el momento de descubrir todas las habilidades, dones, talentos y fortalezas con las que fuimos diseñadas. Es el momento de podar todo aquello que no te permite extenderte hacia la meta y para que tus frutos sean abundantes. ¡Es el momento de abrir tus alas y emprender el vuelo de tus sueños!
La palabra vulnerable viene del latín “vulnus” que significa “herida” y el sufijo “-abilis” que expresa “posibilidad”, por lo tanto, es la posibilidad de ser herida. Sin duda, todas estamos expuestas a ser heridas, quien no tiene una sola herida es porque nunca ha tenido una sola batalla o se quedó tirada en el piso después del primer round o simplemente se rindió. Una herida es esa medalla de honor que ganaste porque peleaste hasta el final.
También tenemos la capacidad de renovarnos, reinventarnos, reaprender y de recapacitar y de ahí es de donde viene el poder femenino.
La manera en la que piensas es como te comportas, una mente libre te deja ver el futuro y las nuevas oportunidades que este viaje tan corto, que se llama vida, tiene para nosotras.
Puedo decirte que, aunque podemos estar librado mil batallas, con procesos muy difíciles, dolorosos o en los que debemos dejar a personas amadas, trabajos valiosos o bienes materiales, nada en este mundo es eterno, todo pasa y venimos a escribir nuestra propia historia, entonces ¿cómo quieres escribir la tuya? ¡Cada página la escribes tú!
¡Estamos plantadas no enterradas! Basta con fertilizarnos cada día con una buena dosis de fe, amor, aceptación, compromiso, enfoque en lo que realmente vale la pena, en todo aquello que sí depende de nosotras, como las buenas amistades que te llenen el alma, alimentar tu vista, mente, corazón y cuerpo, generar buenos pensamientos, agradables y perfectos que aporten a nuestra vida.
Este el momento para hacerlo, un día a la vez. Pequeños pasos, grandes logros.
Recuerda, estamos plantadas, no enterradas. Valórate, admírate y ámate.
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