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Dios no necesita que seas fuerte

La vulnerabilidad es aceptar que las cosas pueden dolernos, que podemos caernos y rompernos en mil pedazos, pero también levantarnos.

Si alguna vez has llorado y experimentado el dolor significa que has sido vulnerable y eso te da la capacidad de resiliencia que tanto necesitas.

Un 16 de febrero me desperté como cualquier día, con todas las carreras de la mañana sin imaginar lo que estaba por vivir.

Llamo a mi mamá por la mañana, mi madre amada, mi mejor amiga, nos vemos, reímos, charlamos. Por la noche recibo la peor noticia de mi vida, de una forma inesperada, inusual, la amiga de mi alma había fallecido.

La pérdida de una madre es un suceso que marca tu vida por siempre, nadie está preparado para perder una buena madre, no existe forma ni edad, siempre duele y mucho. Mis pensamientos en esos momentos eran no lo voy a poder soportar, no puedo resistir este dolor, incluso había días en los que olvidaba que esto hubiera pasado, la llamaba por teléfono y luego recordaba que ella ya no estaba. Empecé a darme cuenta de cuánto dolor y sufrimiento somos capaces de enfrentar los seres humanos y lo frágiles que somos, podemos perder la vida en un instante.

Puedo decir con total certeza que la experiencia de pérdida nos hace crecer como seres humanos de una forma sobrenatural. Sí, podemos salir fortalecidos de estas experiencias, pero solamente se puede con fe, amor y paciencia a nosotros mismos. La pérdida de un ser amado ocasiona una lesión, como si fuera una fractura en un brazo, pero no es física es en el alma y necesita el tiempo necesario para sanar. Si has experimentado este u otro proceso similar, no te juzgues en qué pudiste hacer o qué no debiste hacer, en ese momento hiciste lo mejor que pudiste.

No existe ninguna persona fuerte sin que antes haya pasado por una experiencia que la haga fuerte.

Si alguna vez has llorado y experimentado el dolor, te felicito has sido vulnerable. Ser vulnerable te dará la capacidad de resiliencia que tanto necesitas. La vulnerabilidad es aceptar que las cosas pueden dolernos, que nos podemos caer, incluso rompernos en 1,000 pedazos, pero al mismo tiempo somos capaces de levantarnos. Ser vulnerables nos permite ser más cercanos y auténticos, todo lo contrario a ser débiles, que oculta nuestras verdaderas emociones y nos convierte en personas duras, con el alma congelada.

En Mateo 26:38, la Escritura habla de cuando Jesús ora en el Getsemaní: mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y velen conmigo. Él fue probado en todo para entendernos, consolarnos y liberarnos, se sentía solo, sus amigos cercanos lo habían dejado. Pero Él sube a orar, ese es el secreto para que Él sea nuestra fuerza y creer con una convicción absoluta que tenemos un Padre que jamás nos abandonará y cuando más frágiles nos sintamos lo busquemos en oración, recordemos que Él quiere ser nuestra fuerza.

Esposa de un hombre maravilloso, Jorge. Mamá de Sebastián, Sofia y un perro llamado Hope. Apasionada por Jesús. 20 años de carrera en una multinacional, iniciando de asistente de dirección y ahora ocupo el puesto de Directora de Marketing. Amante de los libros con propósito y de cantar desafinado.

Jamie Karina Moreno de Perussina – who has written posts on Ladrona de frases.


Jamie Karina Moreno de Perussina

Esposa de un hombre maravilloso, Jorge. Mamá de Sebastián, Sofia y un perro llamado Hope. Apasionada por Jesús. 20 años de carrera en una multinacional, iniciando de asistente de dirección y ahora ocupo el puesto de Directora de Marketing. Amante de los libros con propósito y de cantar desafinado.

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