
Establecer metas es un hábito que nos permite saber en qué dirección caminar. ¿Cómo planificar algo que trascienda y bendiga a quienes te rodean?
Jesús tenía su propia meta: entregar Su vida para salvación de la humanidad. ¡Vaya si no fue grande! Veo que Dios anhela que vivamos con propósito en el entendido que el propósito más importante de cada Hija de Dios es darle la gloria en todo lo que hacemos.
Debemos velar por que nuestras metas estén alineadas a las metas que Dios estableció para que alcancemos nuestro propósito. Como Ester, Rut, María y Débora estamos llamadas a cumplir con algo específico y que sin duda requerirá trabajo con los dones y talentos que nos ha otorgado, poder del Espíritu Santo y por supuesto, la sabiduría de Dios.
Pero no te abrumes, para alcanzar la meta camina un paso a la vez y llénate de fe.
¿Cómo saber si estamos trabajado en las metas de Dios y no en las nuestras? Importantísimo, pídele ayuda, involucra a Dios en todo lo que haces, por muy sencillo que sea. Yo aprendí de mi suegro, a quien amo como a un papá, que estaremos seguras que un plan es Su voluntad cuando lo que hacemos bendice a nuestro prójimo y a nosotras mismas. Pide sabiduría y Él te la dará en abundancia (Santiago 1:5)
Hay ciertas metas que en realidad no deberías de preguntarte si las haces o no. ¡Lánzate a por ellas! Me refiero a orar continuamente, compartir con otros creyentes, hablar de nuestra fe.
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Estas metas espirituales son parte de lo que Dios anhela que hagamos como Sus hijas, pero no lo hagas por obligación, pídele al Señor deseo para ejecutarlas, Él pondrá el querer como el hacer en ti, no lo dudes. Todo lo que hagamos debe ser para Su gloria (1ª Cor. 10:31).
Cuando pasamos a otro nivel de metas como iniciar un negocio, una carrera universitaria o maestría, cambiarse de trabajo, un ministerio, contraer matrimonio, convertirse en mamá, tomar una decisión financiera, etc., piensa que lo que te motive sea para glorificar a Dios. Tómalo en cuenta en cada decisión y verás que cuando algo se aparta de ese objetivo, algo te lo advertirá. El Espíritu Santo guía y no falla. La obediencia es vital (Prov. 3:6)
Por favor, evita enfocarte tanto en las metas que dejes a un lado a Dios, es común poner la mirada a lo creado y no en el Creador, aunque las metas sean buenas, si la mirada se desvía de Dios ya no serán de bendición.
Las metas correctas te llevarán por Sus caminos, no lejos de ellos. Revisa constantemente los planes que te llevarán a la meta y asegúrate de mantenerte en el camino correcto (Juan 15:4-5).
Habrá aciertos y desaciertos, es más, en muchas ocasiones sentirás un miedo que te paralizará y te llenarás de dudas constantes, pero tranquila, no tienes que ser una súper mujer, solo necesitas depender de Dios en todos tus caminos cuando lo hagas notarás que te toca hacer una parte a ti y la otra la hará Él, jamás lo dudes. (2ª. Cor. 12:9)
¿Estás lista para iniciar? Ora a Dios, escribe específicamente cuál es ese plan que lo va a Glorificar. Realiza un plan medible, alcanzable y realizable para llegar a la meta. Rodéate de una persona madura a quien puedas rendirle cuentas y puedas ver tus avances. No temas equivocarte, eres un ser humano imperfecto que tomada de la mano de el Señor te pules. Que tengas el mejor año de tu vida.
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