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El tema de replantear implicó para mí una sacudida en mis planes, una revisión de los sueños de principio de año y por ende una llamada de atención para que la pandemia dejara ser la excusa.

Cada vez que este espacio propone abordar un tema, paso varios días pensando en lo que podría aportar en sus vidas y en el camino soy la primera incomodada y desafiada antes que llegue a ustedes o a las columnistas.

El tema de replantear implicó para mí una sacudida en mis planes, una revisión de los sueños de principio de año y por ende una llamada de atención para que la pandemia dejara ser la excusa.

El término replantear me puso de frente con algo que había olvidado. En enero hice planes que incluían el área “fit”: me propuse tener determinado peso para mi cumple – no sé si soy la única que hace planes tan específicos para ese día – .

Hace dos años descubrí, a través de Crossfit, que sí podía tener el cuerpo que yo deseaba, pero desde febrero de este año mi rutina de ejercicios se alteró y la ansiedad de la pandemia, más lo mucho que disfruto las cosas dulces me llevaron a ganar varias libras extras. Fue así como en junio mi ropa ya no se veía bien, ni siquiera los jeans me ayudaban a disimular. ¡Me llegó ese instante de reconocer que se me pasó la mano! Con cargo de conciencia empecé a caminar unos kilómetros 3 veces por semana y logré bajar un poquito, pero no lo suficiente para llegar a mi meta.

A finales de junio una amiga me mandó por chat una invitación de un challenge de 21 días (dos días antes de mi cumpleaños) y lo tomé sin parpadear como mi recurso de emergencia. Empecé cerrar la boca ante los postres, dejé de apoyar a mis amigas que cocinan pan delicioso, inicié la rutina de ejercicios que proponía el plan y a comer más sano y lo mejor es que no aguanté hambre. Finalmente, el 22 de julio, me pesé, perdí 6 libras (mi meta eran 5) y mis medidas bajaron significativamente.

Este proceso me hizo reencontrarme mi área determinada, esa que puede ser disciplinada cuando se lo propone y con la satisfacción que produce alcanzar nuestras metas, esa motivación que se genera desde adentro y nos recuerda que tenemos la fuerza para alcanzar lo que deseamos.

Quizás parezca una meta muy frívola, vacía o superficial, sé que podemos amar las lonjas y seguir siendo felices. Pero para mí había ya una incomodidad con ellas. Quizás nadie note de dónde viene mi cara de felicidad, pero al final me encontré con mi comodidad, el peso  fue un catalizador de felicidad en este proceso de mi vida.

No soy la más indicada para darte un “consejo”, pero quiero cerrar el tema de replantear con esta experiencia para que busques cuál es tu motivador, qué planes están a una decisión o a un challenge que los acaricies. Ya hemos tenido mucho tiempo para escondernos detrás de la pandemia, para deprimirnos y quejarnos, hay muchas cosas que dependen de lo que sí podemos controlar.

La alegría viene de adentro, encontrar ese balance interior con el exterior da fuerzas para superar los obstáculos y crear mejores escenarios en nuestra vida. Replantea tus metas en todas las áreas, encuéntrate con la satisfacción de dar pasos seguros para acercarte a ellas. Si quieres, sí puedes ¡que no hay nadie que te lo impida!

Marly Leonzo

Mujer, esposa y madre. Robadora de frases. En proceso de construcción. Amante de los viajes, buenos libros y museos.

Marly Leonzo – who has written posts on Ladrona de frases.


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