Guatemala es mi tierra natal y Nueva York es mi hogar. En este país fue donde Dios me colocó para cumplir Su plan. A lo largo de una década me he conocido a mí misma y he aprendido a que la fuerza interior viene de arriba, que las mejores batallas se ganan de rodillas y que puede faltar todo menos la grata presencia y amor de mi amado Padre del Cielo.