
Somos mujeres y eso debe bastarnos para amarnos, aceptarnos y transformarnos día tras día”
Conforme ha pasado mi vida, he podido comprobar que muchas personas se dejan arrastrar por las circunstancias, debido a las decepciones que han sufrido o que han tenido que superar. Esto muchas veces les hace perder la capacidad de valorarse.
Afortunadamente, el ser humano, en especial las mujeres, disponen de una fuerza interna que aflora en las peores situaciones y en los momentos más difíciles. No sabemos de dónde sale, pero sale. Y es entonces cuando descubrimos el amor propio y nuestro valor como ser humano. Las mujeres tenemos la capacidad de tomar toda esa fuerza y convertirla en nuestra pista de aterrizaje, para salir, en la mayoría de los casos victoriosas de la situación. Me refiero a esa #Fuerzafememina que es capaz de transformarnos.
Comprendo que al enfrentarnos a determinadas situaciones o convivir con personas que solo nos utilizan para su beneficio, ya sea laboral, económico, sentimental o político, nuestro valor o amor propio se ve alterado.
Desde muy pequeña aprendí que mis sentimientos y necesidades debían ser la prioridad en mi vida. Pero conforme pasó la vida, me resultó cada vez más difícil hacer el balance, normalmente anteponía los deseos y necesidades de otras personas para no hacerles daño, porque eran personas por las que sentía mucho aprecio. Temía que al no complacerles, me vieran como egoísta, en ese momento no consideraba la posibilidad de que establecer límites era positivo.
Entonces me surgieron las interrogantes: ¿estas personas estarían dispuestas a hacer lo mismo por mí? ¿Serían capaces de anteponer mis deseos o necesidades a sus intereses? ¿O simplemente se limitan a recibir lo que puedo brindar?
Fue entonces cuando entendí que el amor propio es fundamental en la vida, para ser feliz, tener una vida prospera, plena y ser afectivo con los demás. Si trabajamos en amarnos a nosotras mismas podemos ser capaces de lograr todo lo que nos propongamos. Por difícil que esto parezca. Podemos abrirnos a los demás, ayudarles si lo necesitan, brindarles nuestra propia experiencia, ofrecer no una mano si no las dos cuando haga falta, darles la máxima comprensión, cariño, aceptación, reconocimiento y perdón cuando así se requiera. Por supuesto que podemos hacer todo eso… Pero, nunca olvidarnos de nosotras mismas. Hacer las cosas porque nos llenan, porque queremos, porque nos nace. Tenemos derecho a decidir a quién amar y a quién no. Alguien me dijo una vez, que uno es lastimado, solo si se deja lastimar.
Todas hemos perdido seres queridos, amigos, parejas, personas, por múltiples situaciones y circunstancias, pero lo importante es tomar las enseñanzas y experiencias que nos dejaron, tomar lo bueno y desechar lo malo. Lo importante es que eso no afecte el amor que sentimos por nosotras mismas. Todas las personas que pasan por nuestra vida tienen un propósito, el cual muchas veces no podemos verlo de inmediato, pero Dios en su infinita misericordia nos permite darnos cuenta en el momento justo de la lección de vida que nos han dejado.
Somos mujeres y eso debe bastarnos para amarnos, aceptarnos y transformarnos día tras día.
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Me despidieron, pero ¡fue mi culpa! | Ladrona de frasessays:
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