Tengo 38 años de vida y 17 de casada.
Soy mamá de Valentina y Rodrigo. Ellos son mi motor para pelear cada día y ser una mejor versión en favor de mi familia y quienes me rodean.
De la mano de mi esposo dirigimos un ministerio. Dios nos ha permitido ver cómo obra en las personas y cómo está interesado en seguir haciendo milagros.