Todos tenemos en nuestra familia a alguien poco afortunado en la cocina, esa persona que quema el agua y corta el turrón. En mi familia ese papel lo desempeñaba yo, por eso era la que siempre ponía la mesa. ¡Jamás me imaginé que sería en la cocina donde nacería mi emprendimiento!

Soy una mamá mayorcita, bueno mejor dicho soy una mamá “viejita” de dos preschoolers a los 38), y una “emprendedora” inusual, fundadora de una hermosa comunidad gracias a mi princesa de 6 años que todos los días me inspira y un #babuhulk que me da fuerza para cambiar mi mundo.

Todos tenemos en nuestra familia a alguien poco afortunado en la cocina, esa persona que quema el agua y corta el turrón. En mi familia ese papel lo desempeñaba yo, por eso era la que siempre ponía la mesa. ¡Jamás me imaginé que sería en la cocina donde nacería mi emprendimiento!

Antes de casarme sabía que ser mamá sería un lujo que no podría permitirme, según el diagnóstico que decía que tenía “un sistema reproductivo muy dañado”. Afortunadamente, me casé con un hombre más determinado que yo, sabiendo que médicamente era imposible, jamás dudó que seríamos papás. Tres meses después de la boda anunciamos que Valentina venía en camino, el milagro que no me atrevía a soñar ¡Todo el embarazo fue perfecto! Y el 23 de octubre nació mi princesa. Lo primero que me preocupó era su tamaño, era demasiado pequeña para haber sido de 41 semanas, con un peso de solo 5 libras.

En nuestros primeros días en casa noté que apenas comía y un día, un aterrador día, encontré sangre en su pañal, mucha sangre. Las alergias alimenticias de Valentina eran tan fuertes que provocaban que su intestino tuviera hemorragias. Probamos más de doce fórmulas, cada tiempo de comida era doloroso y acompañado de fuertes dosis de medicamento. A medida que crecía, el problema se volvió más tolerable, pero el período de comida era todo una tortura. Finalmente, a los tres años Valentina decidió que dejar de comer era más fácil que seguir sufriendo. Por 48 horas no ingirió alimentos, entre lágrimas y mucha preocupación empecé una investigación exhaustiva hasta encontrar un método de alimentación que podría funcionar.

El día que intentamos su primera lonchera con esta modalidad ¡Se comió todo! Lloré de nuevo en el piso de la cocina, pero esta vez de emoción. Todo el proceso lo había compartido en un grupo de mamás en Facebook, quienes me sugirieron que creara una página donde pudieran encontrar fácilmente la información. Yo documenté mis descubrimientos acerca de nutrición, chicos selectivos y la importancia de la comida. Hoy tengo dos hijos, Matías no tiene problemas digestivos, aun así, he visto los beneficios de una buena alimentación y me ha forzado a ser más creativa… después de todo, ¡mi zanahoria compite con los chocolates de sus compañeritos!

Tengo 17 mil mamás en mi comunidad y esta semana me invitaron a dar una charla ¡El cupo se llenó en menos de una hora! Allá afuera hay mamás quieren aprender de mi experiencia, no sé cómo pasó todo esto, pero es una enorme responsabilidad y he asumido el compromiso de seguir aprendiendo y compartiendo todo este proceso. Mi emprendimiento no genera ganancias económicas, pero sí sororidad entre mamis. Somos Bento Moms existe para que ninguna mamá vuelva a llorar sola en el piso de su cocina ante el dolor de ver a un hijo sufrir.

Soy una emprendedora en un mundo digital, motivada por una causa que crece en mi hogar.

María José Bianchi

Soy una mamá mayorcita de dos preschoolers (de 38) y una “emprendedora” inusual. Fundadora de una hermosa comunidad y todo gracias a una princesa de 6 años que me inspira a diario y un #babuhulk que me da fuerza para cambiar mi mundo.

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