
Una guía para convertir la preocupación en una oración por los hijos que nazca de la fe, la sabiduría y la confianza en Dios.
Desde que recibimos la noticia de que seremos mamás, surge también una pregunta que nos acompaña durante toda la vida: ¿cómo debemos orar por nuestros hijos?
No importa si están por nacer, si atraviesan la adolescencia, si ya comenzaron la universidad o si han formado su propia familia. Cada etapa trae nuevas alegrías, desafíos y motivos de oración.
En esta conversación Denise de Colmenares, esposa, mamá de dos jóvenes, mercadóloga y, sobre todo, una mujer que se reconoce como hija amada de Dios, ella comparte cuál es la via para relacionarnos con Dios
Puedes ver aquí la conversación completa:
Cómo orar por tus hijos: el poder de tus palabras | Ladrona de Frases
¿Cómo orar por nuestros hijos?
Podemos comenzar pidiéndole a Dios que afirme su identidad, guíe sus decisiones, provea para sus necesidades, proteja sus pasos y cumpla Su voluntad en ellos. Sin embargo, orar por nuestros hijos no consiste únicamente en presentar una lista de peticiones. También implica escuchar a Dios, descansar en Su cuidado y actuar con sabiduría según la etapa que cada hijo atraviesa.
Antes de orar como madres, necesitamos aprender a vivir como hijas
Denise comparte que la clave está en entender que nuestros hijos son un regalo que Dios nos ha confiado. Nuestra responsabilidad es guiarlos y pedir sabiduría para acompañarlos; pero llegará el día en que volarán y deberemos confiar en que Él continuará cuidándolos.
Por eso, antes de pensar en una lista de peticiones, necesitamos cultivar nuestra propia relación con Dios. Si nuestra oración se guía únicamente por las emociones, es fácil que nazca del temor o del deseo de controlar. Cuando conocemos la Palabra y afinamos el oído para escuchar a Dios, podemos interceder con mayor claridad y confianza.
El Padre Nuestro como guía para orar por los hijos
Una de las enseñanzas más reveladores de la conversación fue encontrar en la oración que Jesús nos enseñó, el Padre Nuestro, coma la mejor guía para orar por los hijos, por medio de los temas que aborda.
- Padre nuestro que estás en los cielos. Que conozcan a Dios como un Padre amoroso y su identidad esté afirmada en Él, antes que cualquier título o definición que el mundo quiera imponerles.
- Santificado sea Tu nombre”. Que respeten quién es Dios y sepan que pueden acudir a Él en cualquier circunstancia.
- Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad. Entregarle los planes que tenemos para ellos, y pedirle que dirija sus estudios, decisiones y relaciones.
- Danos hoy nuestro pan de cada día. Enseñarles a presentar sus necesidades a Dios, incluso las que parecen imposibles.
- Líbranos del mal. Que Dios los libre de la tentación, los proteja y guarde sus pasos, sin dejarnos atrapadas en la angustia.
Dejar de preocuparnos para ocuparnos en la oración
Una frase de Denise recalca es que debemos dejar de preocuparnos y “ocuparnos” en la oración. Cuando entendemos que nuestros hijos le pertenecen primero a Dios, soltamos la falsa idea de que todo depende de nosotras. Somos colaboradoras en su formación, pero Él es quien vela por ellos. También debemos orar según la etapa que atraviesan: las necesidades cambian, pero la certeza de que tienen un Padre que los ama y estará con ellos aun cuando nosotras ya no podamos acompañarlos.
Orar también significa actuar
La oración no sustituye nuestra responsabilidad como madres. Podemos pedir que nuestros hijos sean sabios, pero también debemos enseñarles, poner límites y corregir lo que no está bien, revisando primero cómo estamos nosotras. Estar bien no significa ser madres perfectas.
El que ama busca reconciliar
Denise compartió una frase que recibió mientras oraba tras una dificultad con uno de sus hijos: “El que ama busca reconciliar”. Comprendió que el amor también podía moverla a dar el primer paso, sin ignorar lo ocurrido: hablaron, corrigió la conducta y reafirmó su amor. Esta enseñanza es especialmente valiosa para las madres cuya relación con sus hijos se ha distanciado.
Una conversación sincera con Dios
¿Cómo puede comenzar una mamá que se siente lejos de Dios o que nunca ha sabido cómo orar por sus hijos? De una manera sencilla: hablando con Él. No importa cómo fue nuestra relación con nuestros padres ni los errores que hayamos cometido, en Dios, nuestra historia puede comenzar de nuevo. La oración no garantiza una maternidad sin dificultades, pero puede llenarnos de fe, sabiduría y paz. Hoy siempre será un buen momento para empezar.
Preguntas frecuentes sobre la oración por los hijos
¿Qué puedo pedir cuando oro por mis hijos?
Puedes orar por su identidad, su relación con Dios, su salud, protección, estudios, propósito y futuro, y pedir sabiduría para discernir qué necesitan en su etapa.
¿Cómo orar por un hijo que está lejos de Dios?
Háblale a Dios con sinceridad, intercede sin que el temor dirija tus palabras y pide oportunidades para acercarte con amor y reconciliación.
¿La oración reemplaza la responsabilidad de corregirlos?
No. Orar también significa actuar: enseñar, poner límites, corregir con amor y reconocer nuestros propios errores.
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