
Desde hace algunos años escribí una lista de esos pequeños detalles que hacen que mi vida tenga sentido y que, de una manera sencilla, me hacen feliz.
La llamé mi lista de la felicidad.
- El café recién molido.
- Las mañanas de domingo.
- Una tarta de limón compartida.
- Un pollo horneado con salsa de vegetales frescos.
- Un «te quiero».
- Leer Mujercitas, de Louisa May Alcott.
- Escribir.
- Una limonada frozen.
- Un latte con un corazón dibujado.
- Un viaje inesperado.
- La tregua, de Mario Benedetti.
- Las fotografías de mi colección La vida en rosa.
- Una lasaña recién horneada.
- Las noches de domingo.
- Una caminata por la noche.
- Las camisas blancas.
- Tu sonrisa.
- Escribir una carta.
- Una buena canción.
- Un pastel de manzana.
- El viento frío.
- Un té chai.
- Una buena película.
- Un caldito de pollo
- El brillo de tus ojos.
- Navidad.
Al final, quizá la felicidad también sea eso: aprender a reconocer esas pequeñas cosas que hacen más bonita la vida.
Y que la lista nunca termine.
¿Qué pondrías tú en tu lista de la felicidad?
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