Hay una edad en la que vemos a ese hombre como un héroe, sobre todo cuando nos enseña a subir en la bicicleta, a manejar un auto, a matar cucarachas o a patear una pelota de fútbol.

Hace algunos años leí el libro Cómo criar hijas, del doctor James Dobson. Es un libro maravilloso que muestra cómo las mujeres necesitamos la presencia de un padre activo para que podamos crecer con un alma saludable, llenas de confianza y con mucha seguridad en nosotras mismas. Aprendí mucho como madre y como mujer.

Me llamó la atención de cómo un pequeño tiempo de lectura o una oración antes de dormir con nuestros progenitores, pueden marcar tanto nuestra personalidad. Esa lectura me enseñó a ver la fragilidad de nuestro corazón, aunque parezcamos mujeres fuertes, fuimos niñas frágiles y seguimos siendo frágiles, solo que nos vamos fortaleciendo con las experiencias -buenas y malas- que nos toca vivir.

Los padres nos cambian la vida, pero nosotras también transformamos la de ellos y no solo por los cambios en el presupuesto, encontré información que afirma que su cerebro se moldea cuando se convierten en padres. En el momento en que el hombre toma a su recién nacido, experimenta un aumento significativo de testosterona y de oxitocina, hormona masculina y femenina. No obstante, el efecto es más intenso si ese bebé es niña, pues el padre pasa más tiempo hablándole y tratando de interpretar las emociones del recién nacido, detalla la investigación una publicada en la revista Behavioral Neuroscience y publicada en The Daily Mail.

Además, gracias a las niñas un padre experimenta cambios en su perspectiva y se desafía a salir de las normas masculinas con las que ha sido educado. Eso explica cómo un padre es más cariñoso con las hijas y desarrolla más paciencia para acompañarlas a elegir un vestido, cuando ellas ya son adolescentes.

Superhéroes

Los estudios sugieren que cuando los hombres se convierten en padres de niñas se vuelven más protectores y desarrollan más deseos de cambiar el mundo. Esto me hace pensar en los esfuerzos que ellos desarrollan en silencio, no sabremos con certeza sobre sus desafíos por heredarnos un mundo mejor que incluyen oraciones, luchas o sacrificios.

Hay una edad en la que vemos a ese hombre como un gran héroe, sobre todo cuando nos enseña a subir en la bicicleta, a manejar un auto, a matar cucarachas o a patear una pelota de fútbol. Ya en la adolescencia le quitamos la capa y lo vemos como un ser humano “imperfecto”, pero conciliamos la imagen cuando nos toca ser madres. Ahí entendemos que son héroes que nos facilitan la vida y que van a estar ahí siempre.

En el fondo sabemos que siguen siendo imperfectos y es que aunque se esfuercen no pueden debido a sus limitaciones físicas, a veces económicas o espirituales que les impiden responder todas nuestras preguntas o cumplir con todos nuestros deseos de hijas. Pero lo importante es verlos intentando ser mejores padres, ser mejores esposos, mejores hijos de Dios. Es de ahí donde obtienen su energía para reparar los errores del pasado, mejorar el presente o hacernos creer que el futuro será mejor.

Dicen que las palabras convencen, pero el ejemplo arrasa, el padre terrenal que entienda eso tendrá la primera parte de la meta ganada. Es a los padres que se esfuerzan por proteger a sus hijas, cuidarlas y lanzarlas lejos a quienes les hemos dejado nuestra inspiración durante las columnas de este mes de junio.

Con información de: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-06-11/por-que-los-padres-que-tienen-hijas-son-mucho-mas-afortunados_1395216/

Marly Leonzo

Mujer, esposa y madre. Robadora de frases. En proceso de construcción. Amante de los viajes, buenos libros y museos.

Marly Leonzo – who has written posts on Ladrona de frases.


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