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No estaba preparada para recibir una noticia que decía que mi vida estaba en riesgo. Los resultados de mis exámenes dieron positivo a un carcinoma maligno en una de mis mamas”.

Siempre pensé que a mí no me daría cáncer, que no sería de las mujeres a las que les toca esta enfermedad, pero cuando menos lo imaginé ese temido diagnóstico me llegó para darme cuenta de que Dios siempre había estado conmigo.

Mi  esposo ha trabajado siempre en la ciudad y yo junto a mis tres hijos -Mishell de 20, María José de 17, Josué de 8- vivía en Xela. Por años mi oración era que pudiéramos estar juntos y a finales del 2015 llegó el tiempo y todo se dio de una forma que solo Dios podría planear. Sin duda, para lo que se venía necesitábamos estar juntos.

En noviembre de 2016, por insistencia de mi esposo me hice mis exámenes de rutina, entre ellos la mamografía, que yo por alguna razón me negaba a realizar, quizás por la “buenitis”, es decir ese sentimiento de considerarnos buenas personas que nos exime de situaciones de dolor. Yo no estaba preparada para recibir una noticia que pondría en riesgo mi vida.

El día de los resultados me acompañaron mi esposo y mi hija mayor; la doctora me indicó que el resultado era positivo para un foco de carcinoma ductal in situ de alto grado, es decir cáncer de mama. En ese momento mi corazón estalló, quería llorar y gritar, las dudas y preguntas daban vueltas en la cabeza, hasta que pensé ¿cuál es el propósito que Dios tiene para mi vida?

Luego de procesar todo y buscar la opinión de otro médico, quince días después me sometí a la cirugía. El médico dijo que gracias a Dios estaba en una etapa inicial y que con la operación mi mama había quedado limpia, lo que procedía era radioterapia. La fe en Dios y el amor de mi familia me hicieron el tratamiento y los días más fáciles.

Cuando tienes cáncer los días se vuelven difíciles, le pides a Dios que el tratamiento funcione, que esa pesadilla se termine y que todo sea un sueño…los días son duros, pero Dios tiene la respuesta porque Él ve más allá.

Tres meses después me hicieron nuevamente exámenes para ver si el carcinoma se había ido. Cuando el oncólogo me dio la buena noticia, lloré, pero esta vez no de tristeza, sino de agradecimiento. Hoy tengo las respuestas a mis interrogantes, descubrí que no debo dudar del amor de Dios ni de Sus propósitos. Indudablemente para alcanzar las victorias hay que pasar caminos difíciles.

Sigo un tratamiento hormonal, cuido mi alimentación y me ejercito todos los días. Pero debo ser honesta, esta enfermedad fue para mí una oportunidad de renovar mi vida, de acercarme más a Dios, encontrar sentido a Sus promesas, agradecer mucho más Sus bendiciones, disfrutar la vida, amar y ayudar a quien lo necesita. Cuento mi historia para que quienes están en el proceso tengan fe y actitud positiva para que puedan ver el arcoíris que Dios nos tiene preparado y que está detrás de la tormenta.

 

 

Lisy Calderón de Santizo

Mujer, hija de Dios, esposa de un hombre maravilloso, madre de tres hermosos hijos. Disfruto de la vida de mi hermosa madre.
Mi sonrisa refleja el agradecimiento a Dios por su bondad.
Amante de buen café sin azúcar – así lo tomo ahora-, de una charla, de una película, de viajar, de ayudar a quien lo necesita y de compartir las etapas de mi vida en las cuales Dios me ha bendecido.

Lisy Calderón de Santizo – who has written posts on Ladrona de frases.


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